Aprendizaje:

Unidos

 

 Hay que aprender
A asumir nuestra libertad de hacer las cosas bien o mal. Ser responsables sin excusas de nuestros actos.

 

Hay que aprender
Que los demás no son tus enemigos en tanto no seas enemigos de ellos. Los demás existen también eso debes recordarlo a cada paso que des.

 

Hay que aprender
A ser mejores, a no mirar a quien esté por arriba con resentimiento ni al que esté por debajo con menosprecio.

 

Hay que aprender
A no clasificar gente por colores, preferencias o procedencia. A no discriminarles o maltratarles por ello. A asumir que son gente, personas, como uno y no cosas o animales.

 

Hay que aprender
Que no eres el más arrecho ni hoy ni nunca, ni aquí ni allá y que si por un tiempo disfrutas de la superioridad en algo el mejor camino es ser modesto y amplio pues la mejor huella que puedes dejar en tu paso por este mundo es la humildad y la enseñanza.

 

Hay que aprender
El valor de lograr las cosas trabajando y preparándose, a valorar y promover a quienes consiguen cosas trabajando y preparándose, a negar el facilismo, la trampa y la viveza.

 

Hay que aprender
A no resentirte y quejarte por cualquier cosa, a aceptar tus cotidianas luchas y las cosas naturales de la vida. A no resentirte por nada contra tus empleadores y a valorar como gente a tus empleados.

 

Hay que aprender
Que servir no es humillarse. Que fajarse trabajando no es ser pendejo y que el éxito se mide más por el aprecio verdadero de los demás que por la cantidad de cosas que puedas comprar.

 

Hay que aprender
Que tienes que aprender muchas cosas y que no estás bien ni sano como ciudadano. Lo primero es reconocer que no estás bien y aceptarlo pues de allí comienza el aprendizaje cada día de una nueva forma de ser gente, cada día un éxito, cada día un alivio de tanta pelea y agresión inútil, cada día más vida.

 

¿Quieres intentarlo?

Los arrechos:

Tránsito

El venezolano se ha jactado históricamente de ser arrecho y rebelde. Pero, históricamente también, en una buena parte de los casos ha sido arrecho y rebelde por causas equivocadas o peor aún lo ha sido solamente por serlo para jactarse de ello.

En la historia esta actitud ha traído vibrantes capítulos de reivindicaciones y liberaciones…pero también ha traído demasiadas peleas inútiles de desgaste, derramamientos de sangre sin razón y terribles retrocesos en los procesos naturales de maduración de un país.

Hago estas reflexiones luego de ver otro VPI absurdo comiéndose peligrosamente una flecha en una bajada, con una actitud de ser el arrecho de la ciudad y de “ni me mires feo porque te caigo a golpes porque yo soy arrecho”. Es decir, jactancia y agresividad de la estupidez estructural de ser rebelde “a todo” para demostrar la “herencia” de arrechos y rebeldes mal entendida y mal interpretada.

Sucede así en diversos ámbitos, siendo el del tránsito el más notorio por ser el terreno más expedito para mostrar poder a través de la máquina (el carro), cosa estupidísima por supuesto y además tristemente mortal. También en el terreno político se potencian las actitudes arrogantes y el amedrentamiento y así nos encontramos con amenazas o burlas o agresiones contra aquel que piense o “se vista” distinto, bien sea del rico al pobre o del pobre al rico, por un lado se ataca ciegamente al que tenga un poquito más sumiéndolo en sospechas y por el otro se menosprecia o denigra al humilde o a quien no haga uso de símbolos de estatus impuestos por las trasnacionales mediáticas.

Estas actitudes de ser bravos a como dé lugar y contra lo que sea hace que se produzcan incongruencias increíbles como la de encontrar personas hoy en día defendiendo a los comerciantes o a las empresas porque “pobrecitos ellos con sus precios regulados no ganan nada (aunque les hayan rebajado impuestos), déjenlos quietos que me cobren lo que les dé la gana” con el simple objetivo de demostrar que son unos “Anti” algo arrechos y rebeldes, no importa que sea a costa de su propio beneficio y el de muchas otras personas pues una de las premisas principales de los VPI en medio de sus actitudes estúpidas ejemplares es justamente el olvidarse de la existencia de los demás…

Ser distintos pero haciendo lo mismo:

Definiéndose

En una ocasión comenté aquí sobre la diferenciación que iguala…esa tendencia a querer “ser distintos” haciendo lo mismo o luciendo exactamente igual que otra gran masa de gente.

 Este elemento de incongruencia en la valoración de uno mismo con relación a la sociedad se acerca peligrosamente al culto a la personalidad, tema que en estos días leí reseñado pero con visos políticos en algún blog.

 La inversión de valores inyectada por años y años en nuestras mentes gracias a los medios de comunicación y a las demoledoras fuerzas publicitarias, cuyo fin único es producir consumidores que consuman incluso hasta cuando no lo necesitan, ha hecho que se produzcan diversas variantes del culto a la personalidad que no son esas tan cacareadas referentes a líderes políticos quienes, una vez convertidos en líderes por una masa de personas pasan inevitablemente a ser objetos de culto en mayor o menor medida.

  Debido a la inversión de valores que menciono arriba, nuestra sociedad confunde el hecho de ser famoso con dos elementos que no van necesariamente atados a la fama: la superioridad y el éxito. Entonces por ejemplo, cualquier actor de novela, cuyo único mérito sea tener un buen cuerpo y cara y medio actuar en TV, es tratado como un benefactor de la sociedad, como un ejemplo, como alguien en quien hay que fijarse e imitar, como una personalidad para rendirle culto. Homenajes, programas especiales, calendarios, etcétera lo colocan como “alguien” en el mundo en comparación con cualquiera que se le diferencie mucho o no lo conozca convirtiéndose en un “nadie”, como alguien que no está en “nada”.

 Miren a su alrededor: vallas, afiches, programas de variedades y de farándula, novelas, eventos publicitarios, promociones, revistas, etcétera y se conseguirán con ese culto a la personalidad (o más bien al físico de esa personalidad), vacío y contrario a los valores personales, al mérito de la educación y el trabajo, de la dedicación y el estudio para obtener el verdadero “éxito” y no el que se mal entiende por el simple hecho de aparecer en un estupidizante programa de TV.

Los “pelea gratis”:

GenteJunta

En medio de la “cultura de la quejadera” tan arraigada en la gente con quienes convivimos en este país y de la cual comenté en este post anteriormente, existen unos personajes a quienes yo llamo los “pelea gratis” y no son otros sino aquellos que en medio de una situación normal bien sea de cola, de compras, en un banco, etcétera, buscan armar o más bien “inventarse” una pelea de la nada y lo que es aún más molesto involucrar a otras personas en dicha pelea o reclamo “de gratis”.

Por ejemplo en uno de esos “Subway” aquí en Caracas los que atienden te preguntan si “deseas agregar un extra de mozzarela” a tu sándwich, obviamente, como ocurre en cualquiera de estos tipos de tiendas cuando te preguntan si quieres un “extra” esto significa un pago adicional. Bueno, en este caso hace unos días a una mujer joven le preguntaron si quería el famoso extra y ella en voz alta le dijo “¡¿Y que, me lo vas a cobrar?!”. El que lo atendía le dijo que sí y ella se rió burlona y le dijo “no, si me lo vas a cobrar no me pongas nada” nuevamente en voz alta. En ese instante pensé en decirle “con decir que no bastaba amiga”, pero quise ahorrarme el entablar esa “pelea gratis” que ella andaba buscando.   Más adelante le dijo al mismo muchacho que le pusiera más queso pues al pan le cabía más y él le respondió que solamente podía ponerle cierta cantidad (instrucciones de la tienda como es lógico suponer) y ella siguió burlándose en voz alta y buscando apoyo en los demás que estábamos en la cola. Afortunadamente creo que todos pensamos lo mismo “mijita, ¿acaso es primera vez que comes aquí que no conoces cómo es la cosa?…y si es así pues entonces vete o no regreses más pero no busques una pelea gratis que además haría perder el tiempo a todos los demás” Al final se fue refunfuñando con su sándwich pero nos dejó un claro ejemplo de lo que es la cultura de la quejadera de gratis e innecesaria cuando existen otros tópicos en los cuales estaría mejor utilizada esa energía de protesta sin tener que afectar a los demás. Otro de los retos del cambio de mentalidad tan necesario.