¿Autoridades competentes?

Ya comenté con anterioridad aquí sobre los policías de Chacao que se comen las flechas en su municipio o sobre los Guardias Nacionales, quienes montados en uno de sus camiones le hacían cambios de luces al carro de adelante para que se comiera la luz roja de un semáforo.
 
En estos días se fui testigo de otra joya conductual de estas autoridades ¿competentes?:
 
En el semáforo de la Av. Rio de Janeiro en el cual, si cruzas a la derecha, bajas hacia “Las Clavellinas” o hacia la bajada de Macaracuay, habían tres fiscales de tránsito, cada uno en una moto. Se ve que se dirigían hacia Tránsito (que queda en El Llanito). Estaban detenidos delante de nuestro carro ya que teníamos luz roja pero apenas pasó el último vehículo de los que venían, los tres fiscales, simultáneamente, arrancaron sus motos y se comieron limpiamente la luz roja sin mirar a los lados y mucho menos hacia atrás.
 
Nuestras autoridades (policías, guardias, fiscales, vigilantes, etcétera) provienen del mismo cúmulo social en el cual convivimos con muchos, demasiados VPI, así que no es extraño encontrar en ellos conductas tan soberanamente estúpidas pero sobre todo incoherentes con lo que les corresponde por su rol en la sociedad.
 
A esas autoridades VPI no les importa para nada ese rol, el ejemplo que tengan que dar o la estricta observación de leyes o normas. Como buenos VPI tienen que ser los arrechos de la partida y eso implica hacer la vista gorda con la ley, que se supone deben hacer cumplir, cuando el cumplimiento de dicha ley los pudiera retrasar (apuro estúpido) o cuando cumplir con alguna norma los pudiera hacer lucir como pendejos (ya que son los arrechos, la autoridad, los tipos armados, los que tienen la fuerza de ley, etcétera)
 
En otra oportunidad también hablé de cómo un VPI armado es un VPI elevado a la tercera potencia y su capacidad destructiva y deformante es muchísimo mayor que la de un VPI sin armas de fuego.
 
Con estas “autoridades competentes” ¿Cómo podemos albergar esperanzas de que aquí se cumplan las leyes, los reglamentos, las normas, las ordenanzas, los procedimientos? Esa esperanza se basa solamente en el azar. Hay que estar ligando constantemente que el policía, el guardia o el fiscal que nos toque, por suerte sea de los pocos buenos y serios y no sea de los muchísimos VPI que entre ellos abundan.

Entrada y salida de carros:

En el edificio donde trabajo hay un estacionamiento grande el cual tiene su entrada y salida desembocando a la misma acera aunque con una diferencia de algunos metros.

Si usted se detiene cerca de cualquiera de ellas observará un espectáculo muy interesante, obviamente protagonizado por VPI’s, cuando los carros intentan entrar o salir del estacionamiento y la nube de peatones (en esta zona son muchos) pasa justo por delante de los carros.

Lo primero que verá es un forcejeo entre carros y peatones para ver quien pasa primero. Aún cuando los peatones noten que el carro que intenta pasar tiene otros tres carros atrás esperando y la avenida se está congestionando, ellos seguirán pasando atravesándosele a los vehículos hasta que estos comienzan a amagar con pisarlos para finalmente poder pasar a duras penas.

Cuando los vehículos tratan de avanzar un poco acercándose a los peatones VPI, estos reaccionan con malas miradas, insultos y hasta violencia física. No se les pasa por la mente que dejar pasar un carro es algo que no les va a quitar más de 5 segundos de su tiempo y beneficiará a la circulación en general. Por el contrario, su pensamiento es ser más arrecho que nadie y que el del carro ¡se aguante!

Por supuesto que hay conductores que abusan y muchos pero en este caso el abuso es mayoritariamente por parte de los peatones.

Si usted va caminando por allí y justo ve que ya un carro tiene media trompa sobre la acera y usted decide detenerse para dejarlo pasar, entonces prepárese a recibir carterazos, paraguazos, empujones, codazos de hombres, mujeres, viejas, viejos, señoras, señores, jóvenes, etcétera, y si se le ocurre reclamarle a alguno de ellos por su conducta estúpida de no dejar pasar el vehículo entonces prepárese también a ser agredido de alguna manera. ¡Increíble!

Trayectorias de VPI

Ficciones lamentablemente muy ciertas:

Pepito Pérez. VPI: nació y creció en familia clase media. Desde pequeño le enseñaron que el hombre era superior a la mujer. Maltrataba a los perritos que le regalaban de mascota. En la escuela aprendió a copiarse y hacer trampas con un contacto en control de estudios. Las fiestas en su casa eran las más ruidosas de la cuadra, nadie le decía nada porque el tipo “estaba armado”. Hoy en día es Director de la Policía. ¿Cuáles serán sus valores?

Perenceja Diaz. VPI: nació y creció en familia humilde. Su educación entremezcló las pocas veces que tuvo clases en su escuela por falta de recursos y lo que aprendió de las 3 novelas diarias que vio por años. Todas sus primas y hermanas tuvieron hijos antes de los 18 años. Ella también y el papá la abandonó. Cruza la calle con sus 2 hijos por donde sea porque siempre está apurada y cuando ellos terminan de comer sus chucherías les dice que boten el envoltorio donde sea, al igual que hace ella. Botan basura en cualquier sitio. Actualmente es maestra de primaria.

Fulano Tercero. VPI: es de familia multimillonaria. Su educación incluyó negocios y vacaciones lujosas. Solamente tiene TV por Cable o Satelital. Está acostumbrado a que le sirvan y a que las decisiones las toman los hombres. Fuma en todos lados, incluso donde está prohibido hacerlo. No le gusta sino manejar las camionetas más grandes del mercado con las cuales no respeta ni luces rojas, ni rayados peatonales, ni flechas, ni “fiscalitos de tránsito”, como él les llama. Más de una vez le ha lanzado su camioneta a peatones y a otros carros y las pocas veces que le han respondido se baja con una 9 milímetros, con su título de abogado y con su apellido de un Juez famoso. Hoy en día es presidente de una empresa consultora.

Mengana García. VPI: Clase media. Se educó en liceo privado y estudió en universidad pública. Siempre con lo justo para vivir. Aunque no bota basura, ni hace fiestas ruidosas, ni maneja, le gusta el chisme como a nadie, se burla de los demás, inventa historias sobre los demás y termina desprestigiando vecinos, amigos, compañeros de trabajo y familiares quedando siempre como la víctima o la inocente. Es experta en “llorar” para que le brinden aún cuando puede pagarse todas sus cosas. No le gusta trabajar más de la cuenta y hace lo posible porque los demás le hagan el trabajo. Si le reclaman responde como una fiera llegando incluso a la agresión física. Hoy en día es secretaria general de un partido político, se vislumbra como virtual ministra si su partido gana la presidencia y tiene un programa de radio a nivel nacional.

Etcétera, etcétera, etcétera…

Nota: cualquier parecido con la realidad es mera e intencional coincidencia