Mas sobre los cambios de rol: VPI en las escaleras mecánicas

Escaleras

Vaya con los VPI y su conducta hostil irracional en la calle, la cual luego critican diciendo que “la gente anda cómo agresiva…”.  

Me refiero en esta oportunidad a dos señoras que venían saliendo por escalera mecánica de la estación del Metro en Altamira. Aún cuando desde siempre las indicaciones que se dan por los altavoces en todas las estaciones es que tanto en los pasillos como en las escaleras uno se haga a un lado cuando tenga que detenerse o se ponga a la derecha en las escaleras mecánicas para permitir el paso de otras personas, estas señoras estaban paradas en el mismo escalón de la escalera mecánica una al lado de la otra cuando gente que venía subiendo comenzó a pedirle permiso a la señora que estaba a la izquierda para pasar, jóvenes, trabajadores, estudiantes, señores, para aprovechar el impulso adicional que a la velocidad del peatón le ofrece la escalera mecánica cuando además se camina sobre ella (lo que en física se llama “velocidad relativa”). Lo cierto es que cada vez que la señora se tenía que hacer a un lado para dejar pasar a alguien refunfuñaba  llamándolos “necios” o comentando con su amiga en voz alta “¿Por qué no subirán por la otra escalera?, la gente si es necia” y terminando de decirlo venía otra persona y otra vez “pero que necios, que antojados”…sin darse cuenta que la atravesada y necia era ella misma.  

A la tercera vez que pasó lo mismo yo, que iba un escalón más abajo, les dije con tranquilidad: “ellos tienen derecho a subir por donde quieran. Uno es el que debe hacerse a un lado”. La señora bajó la voz, medio respondió algo que no entendí y se alejó con su amiga quizá hablando de lo mal educada que es la gente sin ni siquiera acercarse a pensar que la que cometió la falta fue ella. 

Ese es otro tipo de VPI, aquel que en su lentitud no acepta que se atraviesa o que entorpece el flujo de los demás. Ojo, recuerden que para el VPI su velocidad es la más importante, sea el apuro estúpido usual o sea su lentitud obligada o voluntaria. El problema fundamental aquí es que se olvidan de que existen otras personas en el mundo a quienes hay que considerar, respetar y dejar fluir y por otro lado no recuerdan que un día les toca a ellas ir paradas en las escaleras mecánicas…pero a lo mejor mañana apuraditas quisieran que nadie se les pusiera en el medio para subir a millón por ellas. Cambios de rol pues que los VPI parecen no entender.

(Imagen de Cleo18)

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El cambio de luces: otra forma de abuso del VPI

cambiodeluces

Una parte importante de la patología del VPI es el irrespeto tanto hacia los demás como a las normas mínimas de convivencia. Resulta impresionante en cualquier avenida en horas de la noche cómo además del abuso que cometen los VPI conductores con el corneteo infernal, injustificado, inútil y estúpido también someten a los carros que van delante de ellos a la presión asfixiante del cambio de luces constante.  

Es de una estupidez increíble la conducta de estos conductores quienes aún dándose cuenta que el primer carro de la cola no puede moverse debido a que a) todavía están pasando otros carros por delante y lo pueden chocar, b) todavía están pasando peatones y como persona normal NO quiere arrollarlos y c) el semáforo dio luz verde para cruzar pero NO para seguir derecho, dándole oportunidad a los peatones para que crucen más adelante y entonces como persona normal NO quiere arrollarlos y tampoco quiere comerse la luz que aún no le toca, le hacen cambios de luces como dementes sin parar y al mismo tiempo le clavan un cornetazo infame o le gritan por la ventanilla cualquier tipo de insulto. Todo esto sintiéndose con todo el derecho de hacerlo y sin aceptar que nadie les recrimine nada, ni siquiera los fiscales de tránsito, pues, recuerden que son VPI, ellos son los más arrechos de la calle. 

Estos mismo VPI tan atorados que parece que tuvieran urgencia de baño o piquiña en alguna parte de su cuerpo de repente vienen y se transforman en maestros de manejo, como esos motorizados cuya irresponsabilidad manejando raya en la psicosis pero insultan a un carro si no pone su luz de cruce o le pegan tres gritos a cualquiera que no acate sus órdenes transmitidas por vía corneta de apartarse a un lado para que ellos pasen diciéndoles “¡Aprende a usar los espejos retrovisores!” 

Incongruencias que se ven en  estas duras calles caraqueñas. Duras por tanto VPI que circula sin control.

El pico y la placa

Tránsito

Debo decir que me toca trabajar en el municipio Chacao todos los días y todos los choferes, panas, taxistas que me han llevado o dado la cola hasta esa zona me han dicho que el plan Pico y Placa decretado por su alcalde SI funciona y de hecho lo he constatado personalmente todas esas veces que entro al municipio en carro. No se elimina el tránsito pero la disminución es notable como para aceptar una congestión más normal. 

Este operativo fue decretado originalmente por el alcalde de Baruta en su municipio y al parecer TAMBIÉN estaba funcionando pero por un lado el deseo de ser más arrecho que el otro políticamente que se vive en nuestro país entre las opciones pro gobierno y las anti gobierno y por otro lado la resistencia de hacer trabajo en equipo o realizar gestiones jurídicamente bien sustentadas dieron al traste por los momentos con esa iniciativa en Baruta y probablemente ocurra lo mismo en Chacao. 

Alguien dijo por allí que esa medida “afectaba el libre tránsito” de los ciudadanos consagrado en la constitución, pero cualquiera con sólo un poco de sentido común puede entender que ese argumento no tiene validez alguna pues la restricción del Pico y Placa era sólo por 3 horas en la mañana y 3 horas en la tarde (en las horas pico) UN SOLO DÍA a la semana, es decir cualquier conductor tiene 6 horas de parada y 162 horas de tránsito sin restricciones por el municipio en la semana. Si a ver vamos mayor restricción al libre tránsito son las espectaculares trancas de carros que se sufren día a día en la ciudad sin que todavía haya una iniciativa general que busque remediar eso. 

Tienen que ponerse de acuerdos los alcaldes de una u otra tendencia, los gobernadores y las autoridades de tránsito pues Caracas NECESITA una solución vial general, restricciones de tránsito iguales o más estrictas que las del Pico y Placa, canales de contraflujo inteligentes y mucha presencia de autoridades que controlen y guíen. Sin estas iniciativas y con la pelea de gallos política y sus intrigas estúpidas sale perjudicado todo el mundo y eso produce una amargura general comprensible.  

Ojalá la politiquería se deje de lado para hacer lugar al sentido común y al beneficio para todos por igual.

Cerrando el 2007 abriendo el 2008

nasmaos

Este diciembre viajé hasta playa Pantaleta para tomar un poco el sol antes de cerrar el año y por supuesto fue inevitable el encuentro con las conductas estúpidas decembrinas de varios VPI. 

Lo primero, ante la cola fuerte de carros para entrar a Naiguatá los VPI desesperados por su apuro irremediable e inexplicable se metían por el canal contrario o incluso por la izquierda bien apretados con el hombrillo para adelantar 100 o 200 metros y para más adelante trancar aún más la cola debido a sus intentos abusivos de meterse delante de quienes iban haciendo su cola legalmente. Llegaban al colmo de hacerle cambio de luces a los carros que venían de frente para que se apartaran, es decir, primero ellos los arrechos y luego el resto del mundo. 

Más adelante ya con la vía libre delante nuestro una camioneta con personas que se veía claramente son de la zona botaron basura a un lado de la carretera, un envase de plástico de un helado. Así, impune e indolentemente, ensuciando sus propios espacios, llenándolo de porquería para afearlo aún sabiendo que el atractivo de la zona es principalmente turístico y por lo tanto, para sus negocios, para su gente, les conviene que esté limpio. Pero…es como mucho pedir para la cultura del VPI que está tan profundamente arraigada en la psiquis venezolana en general. 

Luego en la playa había bastante gente y por supuesto hubo que soportar una guerra de minitecas protagonizada por un par de camionetotas con cornetas estruendosas que ponían su música, principalmente reggaeton, a todo el volumen que daba el equipo. Lo peor fue que hubo canciones que se repitieron hasta 10 veces. Por supuesto que nada que ver para el VPI si ese estruendo molestaba o no a todas las demás personas que estábamos en la misma playa. 

Es necesaria una reconversión profunda no de la moneda, sino del alma de quienes habitamos este país, hay en ella muchos vicios culturales que son complicados de remover, sin embargo, el esfuerzo no debe dejar de hacerse, la esperanza de tener nuevos hombres y nuevas mujeres en esta tierra para que la amen más y para que se amen más entre ellos e incluso a ellos mismos pasa por un largo proceso de educación, de sensibilización, de concientización y hasta de control cuyo final debe ser el mejor de los premios: la erradicación del VPI para que no sigamos sintiéndonos enemigos unos de otros. 

¡Que así comience a ser en este Feliz Año 2008 para todos!