Culturizarse o padecer

Muchos piensan que la “cultura” consiste en vestidos floreados, cantos tradicionales, cuadros de museo, estatuas, talla de madera, poesía recitada entre humo de cigarro, obras de teatro…confunden arte con cultura y aun cuando el quehacer artístico es parte de la cultura la cultura no es solamente arte.

La RAE define cultura como “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico” y también “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”. Hay quien dice que cultura es todo el quehacer humano.

Esto nos permite asegurar entonces que también es cultura el chofer de buseta que se come la luz, la conversa de atardecer en un pueblito de Falcón o en las panaderías citadinas, el peregrinar de subidores de cerros en Caracas o de surfistas playeros en Cata, el cornetazo que pegan los desesperados conductores en Chacao pero también el corneteo rítmico con el cual acompañamos a los recién casados en caravana.

Pienso que la cultura es un conjunto de tres elementos que todos llevamos en nuestra mente, compuesto por las cosas que preferimos, las cosas que detestamos y las cosas que ignoramos o nos son indiferentes.

Culturizarse es entonces atreverse a cambiar la proporción entre esos tres elementos y procurar meter entre las cosas que preferimos lo más positivo y generalmente aceptado como buenos usos, buenas costumbres, buena conducta, buenas intenciones, buenos conocimientos, etcétera. También implica reducir las cosas buenas (aunque sean trabajosas o exigentes o sacrificadas) que detestamos y pasarlas a las que preferimos. Por último culturizarse también implica esforzarse en sacar de las cosas que ignoramos o nos son indiferentes aquellas que nos hacen bien, que nos son útiles, que nos mejoran como personas y nos pueden servir para mejorar nuestro entorno. Implica estudiar, entender, hacer propio, asimilar, escuchar, ver, percibir con conciencia, analizar, escudriñar.

Por ejemplo el conductor de buseta, de moto o de carro que se come una flecha e insulta a quien le reclama prefiere obviamente la vía violenta y la agresión. Detesta cumplir reglas o rendir cuentas por sus acciones e ignora o le son indiferentes las leyes de tránsito, los peligros de su accionar o la antipatía que por ello produce.

Otro ejemplo, el musicalizador de una emisora cuando llama “Calipso” al “San Juan To’ lo tiene” de Eduardo Serrano, demuestra que prefiere la comodidad de los temas conocidos de siempre sin profundizar en denominaciones “exóticas” de la música venezolana como fulía, tambor de Patanemo, Gaita de Tambora o Quichimba y mucho menos en conocerlas. Detesta tener que rendir cuentas sobre la música que coloca o informar con tanto detalle sobre ella e ignora o le es indiferente la importancia de educar, formar, enseñar y aprender para enseñar, sobre todo desde una emisora de radio y desde la música y todo el quehacer artístico y cultural de un país.

Para culturizarse el primer paso es aceptar que es necesario culturizarse. Es como el enfermo cuyo primer paso debe ser aceptar su enfermedad y la necesidad de sanarse.

En el momento en el cual una sociedad asume que “culturizarse” es humillarse, rendirse ante una fuerza política o ceder en sus prácticas más perniciosas con la excusa de que “siempre se ha hecho así” o es “costumbre”, en ese mismo momento la sociedad inclina la aguja hacia las peores conductas.

Si todos adoptáramos el culturizarse como lo que es, un camino para abrir nuestras mentes y pensar en positivo en función de todos además de en uno, de seguro un cambio fundamental e innegable se produciría en todas nuestras instancias.

Los VPI y el celular en el carro

Seamos claros, si los VPI se niegan a utilizar cinturón de seguridad porque: les fastidia, les da calor, “se les olvida”, no les da la gana y por lo tanto ni piensan en lo que les puede pasar cuando choquen, mucho menos dejarán de utilizar su teléfono móvil o celular (¡ni pensarlo!) para: trabajar, hablar con la novia o esposa o amante, lucir el blackberry último modelo que se gastan, etcétera.

No les entra en su razonamiento de arrechos los peligros que implica el uso del celular al manejar, desde chocar pendeja y casi siempre mortalmente por quitar un segundo la vista del camino (y además por no usar cinturón de seguridad) hasta verse atracado, encañonado y con mucha frecuencia hasta abofeteado por los ladrones que siempre andan rondando a esos conductores que gustan de estar “comunicados mientras ruedan” hablando o por mensajito.

Ahora bien, en Caracas, tal como se lee en este artículo, las autoridades de ALGUNOS de sus municipios consideran que entonces el uso del celular al manejar debe multarse ya que es la única manera de forzar que esta gente inconsciente desista de esa práctica. La premisa es “como tú espontáneamente eres incapaz de asumir una actitud responsable sobre tu vida, tus bienes y la vida y los bienes de los demás (es decir eres un VPI por todo el cañón) entonces lamentablemente tendré que recurrir al castigo”…y vienen entonces las quejas y las excusas típicas de los VPI aún cuando la norma tiene casi diez años sin ser cumplida por nadie. El pretexto más utilizado por tradición es “yo no sabía

Por otra parte lo que quizá es más grave es el hecho de que las diferencias políticas haga que las decisiones que tomen unos alcaldes para beneficiar o proteger a la población, sean vistas por los otros como nulas o negativas por el simple hecho de pertenecer a toldas políticas diferentes. ¿Eso quiere decir que para las otras alcaldías de Caracas no es importante preservar la vida y la seguridad de los ciudadanos?

Ese es un punto importante a tomar en cuenta pues si lo que dicta el más elemental sentido común, la lógica, el instinto de supervivencia, es subordinado a un color partidista entonces el día de mañana si un político critica el asesinato el otro dirá que matar gente es chévere…y ahí si es verdad que estaremos (si es que ya no estamos) muy mal.