Organizarse: ¿es factible con los VPI?

En los últimos años se ha escuchado hablar aquí, principalmente por parte de la tendencia política pro gobierno, de la “organización comunitaria, del “pueblo organizado”, etcétera como modelo de sociedad para lograr una mayor justicia social e igualdad de oportunidades.

Al final los factores anti-gobierno y la misma oposición política también han tenido que manejar un discurso y unas propuestas que acojan la idea de una “organización” por parte de los habitantes comunes y corrientes del país (léase el pueblo como usted y como yo) para apuntar a una mejoría general de condiciones y a una contraloría más extendida y eficiente.

Sin embargo mi preocupación sigue siendo la misma que desde un principio: ¿Cuánto podrán los VPI sabotear dichas iniciativas?, ¿Cuántos VPI se colarán en cualquier organización y echarán por tierra hasta las mejores propuestas debido a su tendencia a olvidarse de que los demás existen también,  a querer ser siempre los arrechos de la partida y a no realizar esfuerzos excesivos si se puede tomar la vía fácil y rápida?

El problema es que los VPI existen en un muy alto porcentaje entre nosotros y muchas de sus premisas de vida forman una parte subyacente del subconsciente de todos los que habitamos este país esperando una oportunidad para mostrarse.

Habría que desactivar en primer lugar esa bomba de tiempo que hace que el VPI tarde o temprano tienda a cometer una infracción (sea botar basura en la calle o robarse los dineros públicos o matar) Habría que modificar culturalmente al individuo bombardeado por ideas que apuntan al egoísmo y a la auto proclamación de “ser el más arrecho” las cuales promueven más bien el auto rechazo y el resentimiento al fracasar una y otra vez en la tarea de querer ser más bravos que nadie y olvidarse de que los demás existen sabiendo que ambas son cosas incorrectas.

¿Cuánto tardaría en surgir en cualquier organización, por pequeña que sea, el VPI que no acepte que no se aprueben sus propuestas…o el que se quiera aprovechar de la organización para hacerse un dinerito…o el que quiera utilizar la organización para su propia promoción en lugar de poner por delante el interés general?

Se trata de un trabajo sostenido y profundo de modificación cultural para quitarle de encima a esta sociedad tanta necesidad de reafirmación personal superficial y de símbolos de estatus equívocos para sembrar más bien el auto estima sana, la valoración de los buenos ejemplos y el fuerte deseo del bien colectivo además del propio.

Tareas todas pendientes para lograr una organización eficiente y armónica.

Huáscar: ¿Neo Folklore?

Sorprende encontrarse a un músico venezolano excelente y con una tremenda trayectoria como Huáscar Barradas hablando del Neo Folklore como la “música que él hace” y que “él quiere que se conozca” cuando se sabe que la denominación de Neo Folklore no es más que una etiqueta inventada por intereses comerciales de estaciones de radio para burlar la ley resorte y “meter” más contenido musical del que paga más y no del que paga menos (olvídense de la cultura, la educación o en general la calidad en todo eso, lo que importa es el dinero)

Esa gente que acuña un término para burlar leyes y conseguir más dinero no puede definirse sino como VPI’s en plena acción ya que, como mencioné en este otro artículo, el fin de un medio tan masivo como la radio debería ser formar, educar, elevar el nivel cultural de sus oyentes además de por supuesto hacer dinero suficiente como para funcionar y potenciarse. Esto no es coherente con la invención del término “Neo Folklore” cuyo fin es el dinero y no la cultura.

Por eso es sorprendente leer que Huáscar hable del Neo Folkore como si fuera un concepto serio porque entonces cabe especular cuales serán sus razones para decir semejante cosa. Conociendo la calidad de su música no es de creer que la razón sea “ignorancia” o “incultura”. Igualmente sabiendo todo lo trabajador que es y la frecuencia con la cual toca dentro y fuera del país con éxito es difícil pensar que sea por “más dinero” pagado por quienes tienen interés en contar con un peso pesado musical promoviendo el término Neo Folklore para que sea más difícil de remover del subconsciente colectivo aunque la duda siempre queda…

Por otra parte queda la posibilidad de que la razón sea que él está convencido de que el término sí es válido y por lo tanto se considere (al estilo VPI) autoridad suficiente como para mencionarlo como SU estilo musical que desea sea reconocido en el mundo, con lo cual cometería un grave desliz de soberbia ya que el término ni es válido, ni es legal, ni representa ningún concepto musicológicamente valedero. No es más que una etiqueta que igual se pone como se quita y Huáscar no necesita nada de eso para que su música y su trabajo sigan siendo exitosos y reconocidos por su calidad.

El peligro de todo esto es formar generaciones de oyentes, niños y jóvenes, que al escuchar un tema musical estilo pop o rock o reggae mezclado con gaita de tambora o con un son del Tamunangue ni se enteren de que esos géneros tradicionales existen y están vivos. Todo porque el tema se etiquetó como Neo Folklore.

¿Están dispuestos los defensores del Neo Folklore a asumir la responsabilidad por la legión de ignorantes de nuestra música tradicional venezolana que ayudará a formar dicho término si se sigue utilizando indiscriminadamente y a la ligera?

Cuan difícil seguir instrucciones…

Que complicado resulta para el VPI seguir instrucciones. Su incapacidad de seguirlas y cumplirlas es una mezcla entre la arrogancia de ser más arrecho y estar “por encima” de leyes y normas “esclavizantes” (aunque sean tan simples como no colearse en una cola de un banco o portar un carnet al entrar a un edificio tal como indican las instrucciones para que el vigilante no te pare a pedirte tus datos) y la dejadez de no considerar importante una norma, regla o instrucción que interfiera con su propio apuro estúpido y pueda beneficiar además a otras personas a quienes el VPI considera que “no existen”.

Un ejemplo muy sencillo que veo a diario es el cartelito de “Hale” o “Empuje” que hay en muchas puertas de oficinas. Si usted se pone a contar a las personas que entran o salen por dichas puertas el mayor porcentaje de personas harán EXACTAMENTE LO CONTRARIO a lo que dice el cartelito, es decir, empujarán cuando dice “Hale” y halarán cuando dice “Empuje”. Hagan la prueba y lo comprobarán. Parece una condición patológica de no saber o no querer seguir una instrucción tan sencilla que consta de una sola palabra la cual se supone permite la mejor fluidez de personas por esas puertas y además previene que no se dañen en muchos casos (las puertas, no las personas). Que quedará para las instrucciones más complicadas…

Otro ejemplo sencillo son las “Cajas Rápidas” en donde más de una vez se pueden ver personas que meten “un articulito más” sobre el límite de 10 para esa caja. Otras se meten con 9 artículos y luego “se acuerdan” de otros tres o cuatro más y mandan a su acompañante a buscarlos. Total. En este país es muy difícil que una cajera o cajero se busque pleito con un cliente VPI que TIENE que ser el más arrecho y seguro armará una alharaca innecesariamente ruidosa y virulenta contra el empleado poniendo en riesgo su puesto. El cajero o la cajera  entonces prefiere dejar pasar la cosa y así la sencillísima norma de las cajas rápidas es pisoteada y olvidada.

Esos ejemplos pequeños se convierten en norma general para instrucciones o leyes más relevantes como las de tránsito o las de seguridad urbana: el VPI se pasa olímpicamente cuanta regla se encuentre y ay del fiscal o el policía o el vigilante que se le ocurra decirle algo. Lo más seguro es que después de la quinta pelea e insultadera del día ese fiscal, policía o vigilante prefiera hacer la vista gorda y dejar que el VPI actúe a sus anchas.

Claro que existen los abusos también de la otra parte pero ese es otro tema que viene a ser al final lo mismo: un sistema que exige demostrar ser más arrechos y olvidar la existencia de los demás.

Excusas de los VPI:

– El taxista justifica todos sus abusos contra las leyes de tránsito diciendo que él “está trabajando”

 

– El motorizado explica su manejo suicida y su conducta violenta en contra de carros y peatones porque “está trabajando” y porque “son unas pobres víctimas” al lado de un carro o un autobús.

 

– El conductor del carro o el autobús que no deja meterse a nadie y le lanza el parachoques a los motorizados justifica su conducta hostil porque “los motorizados abusan” o porque “hay mucha cola y los demás son unos pendejos lentos que no saben manejar”

 

– Los choferes y motorizados achacan la cola a los “fiscales” o a los “pendejos lentos”, nunca a quienes tan VPI como ellos se comen las flechas, se pasan las luces rojas, se colean o se atraviesan en los cruces. Si una autopista pasara de tener dos canales a tener tres canales tendríamos entonces una cola de cuatro canales incluyendo el hombrillo repleta de VPI’s que estúpidamente la seguirán congestionando.

 

– El pro gobierno VPI justifica sus desmanes y sus conductas estúpidas por “el pueblo” y por “el socialismo”. El anti gobierno VPI justifica sus abusos y sus conductas estúpidas por su “lucha por la libertad” y por su “derecho a elegir”, pero el factor común entre ambos es el abuso y la conducta estúpida. El factor común de estos VPI supuestamente irreconciliables es que violan del mismo modo las normas aunque se diferencien en excusas.

 

Y así, todos estos VPI tienen sus excusas para liberar su conciencia de peso, los que trabajan en servicios te tratan mal porque “ellos no son pendejos”, el trabajador VPI no se esfuerza más de la cuenta porque “no me pagan por eso y yo no soy pendejo tampoco” y así ese encadenamiento de excusas coloca a nuestra sociedad en una trampa de valores invertidos justificados por excusas absurdas.

 

¿Cuál es tu excusa?