Los VPI y los resultados electorales

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Este domingo 15 de febrero de 2009 terminó una nueva “contienda” electoral en Venezuela, en esta ocasión un referéndum para aprobar o reprobar una enmienda a algunos artículos de la constitución.

Más allá de los resultados de este nuevo proceso de votación o del tipo de campaña política realizada, luego de que se conoció la opción vencedora salieron a relucir preocupantes muestras de complejos de inferioridad, de auto agresión como colectivo país y de transferencias casi patológicas de responsabilidades hacia terceros.

Se leen en Nicks del Messenger y de redes sociales como el Facebook así como en comentarios de blogs, referencias agresivas a nosotros mismos como “un país de ignorantes” o al porcentaje de personas que se abstuvieron de votar como “culpables” silenciosos de la derrota electoral.

Esto es un reflejo de la inclinación pasiva de buena parte de los habitantes de este país a ser llevados a una confrontación virulenta por una propuesta para demostrar lo arrecho que son así como su superioridad intelectual.

Llamarse a si mismos “país de ignorantes” al enfrentarse a un resultado adverso en un evento electoral es un síntoma alarmante de la problemática de auto estima que caracteriza a los venezolanos. Somos un pueblo pronto a minimizarse, a no reconocer sus logros y a desplazarse a complejos de inferioridad colectivos basados más en supuestos que en ciertos.

Una buena parte de los que llaman “ignorantes” al que piensa distinto son VPI que, al igual que esos “ignorantes”, violan leyes, botan basura, se comen semáforos y se burlan del diferente…pero los ignorantes resulta que “son los otros”…la culpa es del otro (recuerden que para el VPI los demás no existen a menos que los necesiten para demostrar su superioridad ante ellos)

Lo mismo ocurre con los abstencionistas. Ante la frustración de no ganar, que es lógica en los humanos, se recurre a una nueva huída de la propia responsabilidad o de las propias causas de la derrota y se culpabiliza a “quien no participó”, sin reparar que en ese conjunto de personas que no votó una parte lo haría por una opción pero la otra lo haría por la otra y su distribución porcentual podría ser la misma que la del universo de los que si votaron.

Pero para el VPI esos análisis demasiado detallados de resultados no son sino una pérdida de tiempo. Es más fácil llamarse “ser superior” y echarle la culpa a los demás mientras se circula a altísima velocidad por el hombrillo de la autopista sin usar cinturón de seguridad y se le tira el carro a alguien que quiera cambiar de canal.

Somos todos iguales y compartimos una incultura de convivencia y de aceptación que debería ser primero reconocida para comenzar a ser tratada y sanada sin distingos políticos.

“Autoridades Competentes”

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La semana pasada llegando a nuestra casa en carro nos encontramos justo antes de cruzar con una camioneta que venía comiéndose la flecha. Le hicimos cambio de luces y tocamos corneta sin embargo la camioneta NI SE MOVIÓ, todo lo contrario siguió avanzando confiando en que el tamaño de su carro (el nuestro es pequeño) se impondría como de hecho lo hizo. Lo tuvimos que dejar pasar y el VPI celebró su conducta estúpida seguramente detrás de sus vidrios ahumados y aire acondicionado reafirmando su sensación de poder hacerse encima del mundo entero.

El problema con eso es cuando te encuentras con las siguientes “autoridades competentes”, quienes deberían velar por el cumplimiento de las leyes, haciendo lo siguiente (todas atestiguadas por mi mismo):

– Fiscales de Tránsito viajando de a dos en motos y SIN CASCO. Comiéndose flechas y luces.

– Policías de Sucre comiéndose la misma flecha de la camioneta tanto en motocicletas como en Jeeps (lo hacían antes y lo siguen haciendo hoy en día)

– Policías de Chacao comiéndose la flecha en una avenida a alta velocidad y sin que haya emergencias casi arrollando a varias personas

– Camión de la Guardia Nacional haciendo cambios de luces al carro que tiene delante en un semáforo para que se coma la flecha

Estas “autoridades competentes” que no son más que VPI extraídos de la gente común y corriente pero con uniforme, pistolas y rangos, dan rienda suelta a la incultura urbana común porque cuando se uniforman “son autoridad” y pueden realmente “hacer lo que les dé la gana” como lo piensa el conductor (o conductora) de la camioneta con la cual comienzo este artículo.

¿Y quien les corrige eso y los mete en cintura?

Porque “entrar en cintura” y “hacer cumplir las leyes” no es limitar, agredir o reprimir como piensa siempre el VPI que reacciona, es más bien una acción que beneficia a todo el mundo y facilita la circulación, la convivencia y como resultado final mejora el nivel de vida de una ciudad. Y aquí el tema es exactamente el mismo tanto para quienes gobiernan en este momento como para quienes se le oponen. 

¿Por qué tanta resistencia a ello, a mejorarse cada quien su nivel de vida y por lo tanto el de todos,cumpliendo las leyes, las normas, las ordenanzas, las instrucciones, no botando basura, respetando las colas, sembrando y practicando la honestidad…?

De emergencias médicas: encuentros cercanos de 1er tipo con VPI – 2/2

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A la Policlínica Metropolitana en Caracas fui dos veces en menos de una semana. La primera vez realmente no me fue mal, la emergencia estaba repleta de gente y la enfermera encargada de llenar la lista de orden de llegada de las personas que llegaban a esa emergencia angustiadas, adoloridas o casi muriéndose, tardó unos 15 minutos en aparecer para seguir anotando nombres. Tardamos unas tres horas entre la entrada a la emergencia y la salida por el estacionamiento de la policlínica.

La segunda vez tardamos cinco horas. En la emergencia, otra vez llena de pacientes, un doctor de apellido Mohawech, de guardia en la emergencia maltrató  a varios pacientes mientras estuve allí, una muchacha llegó en silla de ruedas con agudos dolores abdominales que se notaban a leguas pero el doctor con arrogancia le dijo que tenía que hacer su cola y punto. Es decir, uno, la persona normal, piensa que hay emergencias de emergencias y aunque hubiéramos llegado antes en la cola un caso grave debería pasar de primero, sin embargo no fue así y a la muchacha la dejaron esperando hasta que su mamá y su hermana decidieron irse a otro lugar luego de insultar al doctor quien ni siquiera se inmutó. A otra persona que hizo un comentario este doctor le dijo que allí “no iba a venir nadie más, que el doctor era ÉL”, como dejando claro que o te la calabas o te ibas con tu dolencia o con tu enfermo a otra parte.

La muchacha con el dolor retornó a los diez minutos a la emergencia con otro médico y la pasaron a la sala común en donde luego de varios exámenes le diagnosticaron un cólico nefrítico y posible infección renal, dejándola hospitalizada, nada más y nada menos Dr. Mohawech, ¿ah?

Luego me tocó el turno de entrar a la sala común y sentarme en un sillón muerto de frío por el aire acondicionado que estaba en un nivel brutal. Entre pregunta y pregunta de enfermeras o el doctor de guardia podía pasar casi media hora y la enfermera que me tomó la vía lo hizo con tal descuido que me infiltró la mano dejándomela inflamada por casi dos semanas. De paso cambiaron el diagnóstico que me hicieron en la primera visita. Menos mal que el tratamiento inicial no me puso peor.

Es que como dice un conocido: “Aquí la medicina es cara y es MALA”

En general pues hay que ligar no conseguirse VPI médicos, enfermeros o empleados administrativos en el camino a la curación bien sea por emergencia, por operación o por tratamiento, quienes además del dolor o la molestia te pueden hacer las cosas mucho más difíciles e incluso atentar contra tu propia vida si te descuidas.

Imagínate, ¡tu salud es cuestión de suerte!