VPIs anti regaño

El otro día hubo que pedirle a alguien que se paró mal en el estacionamiento del edificio donde vivo que moviera su carro para poder dejar salir el nuestro. Este VPI no previó que iba a bloquear nuestro vehículo cuando llegó y luego cuando hubo que reclamarle, su actitud fue de fastidio ante el regaño. Salimos con suerte. Al menos este individuo no nos respondió mal o nos agredió o cualquier otra cosa peor, como por ejemplo el motorizado que me golpeó la mano por sacarla para hacer señas a una camioneta de lujo cuyo conductor, un señor ya maduro junto con su familia, ni siquiera se dio cuenta de que se estaba ENGULLENDO la luz roja del semáforo. El motorizado (quien también venía comiéndose la luz) me pegó el manotón y luego iba muerto de risa. La risa del VPI cuando satisface su patología de ser “el arrecho del pueblo”. No me extrañaría verlo más adelante pisado por un camión trayéndole dolor a su familia gracias a su habilidad para comerse luces y manotear manos. No creo que su conducta estúpida llegue al punto de reírse mientras es aplastado.

La actitud anti regaño del VPI es de las cosas más insólitas y perniciosas de su conducta en general. El VPI suele reaccionar incluso a niveles de arrebato cuando alguien se atreve siquiera a mencionar la falta que está cometiendo. En este blog he mencionado varios ejemplos.

La cosa para el VPI consiste en justificar por cualquier medio su conducta aberrante, es así como muchos taxistas explican que se comieron la flecha o le tiraron el carro a una viejita porque ellos “están trabajando”. Ni hablar de los motorizados taxistas quienes suben aceras y agreden a diestra y siniestra en la calle para que los dejen pasar porque “están trabajando”. Supongo que los malandros cuando roban también son capaces de agredir o hasta de matar si alguien obstaculiza “su trabajo”. Salvando las distancias obvias, pienso que la auto justificación psicológica de unos o de otros, parte del mismo principio: “lo que yo hago es MÁS IMPORTANTE que lo que hacen los demás por lo tanto no te me atravieses, no me cuestiones, no me enfrentes…porque tendrás que pagar las consecuencias”.

De ello no se salvan los VPI que manejan vehículos particulares, camionetotas, cacharritos, Metrobuses, bicicletas. Todos encuentran la causa sagrada para sus abusos al circular. Tampoco se salvan los peatones, quienes por su elevado fin o su elevado apuro, pueden tropezarte descaradamente, reclamarte o incluso cometer las más insólitas infracciones en la calle.

Claro, lo del VPI no es sólo el apuro, su tiempo como es MAS VALIOSO que el de cualquier mortal sobre el planeta, también impone su lentitud cuando no va apurado y hay de quien quiera tocarle corneta, hacerle cambio de luces o pedirle que mueva su carro del puesto donde lo mal paró en el estacionamiento.

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Los VPI y el descuido

En la oficina donde trabajo también lo hacen varios VPI interesantes. Entre otras conductas digamos “patológicas” una de las más recurrentes es la de dejar la llave de la poceta botando agua, dejar prendida la cafetera aunque no se esté haciendo café y dejar encendida la luz de la cocina aunque allí no haya nadie. El descuido por ahorrar agua o luz es cotidiano y por más de que siempre encuentren la llave del baño cerrada, la cafetera y la luz apagadas (porque me encargo cada vez que pasó por allí de hacerlo) nada en su mente hace el “click” de dejar esas cosas como las encuentran o entender lo positivo de ahorrar.

Lo mismo pasa en el baño público, la mayoría de las veces que entro uno o los dos grifos del lavamanos no han sido cerrados completamente. Esa última apretada para que no quede el hilo constante de agua botando parece ser un trabajo descomunal de hacer para los usuarios VPI del baño y eso que se supone que somos el “sexo fuerte”, pero para cerrar un simple grifo los VPI se comportan como lamentables alfeñiques.

Cuando no es el grifo entonces es el reguero de cenizas de cigarro en el piso el cual mezclado con el agua que normalmente cae forma una pasta negra que termina por regarse por todas partes…aunque esté prohibido fumar en los baños en este edificio. Sino entonces es la poceta con “sorpresitas” o algunos papeles botados fuera de la papelera o es la gente que saca a pasear perros y no les recoge sus desechos o es la muchacha frente al cajero que al sacar algo de su bolsillo arrastra un papel que cae al piso sin querer…pero queriendo no es capaz de recogerlo porque “no se da cuenta”….

En resumen es una actitud de descuido, de dejadez, de desidia personal, de no tener el deseo, la voluntad o siquiera el sentido común de ser consciente para con los demás y para consigo mismo. No. Es preferible el cómodo descuido, el “hacerse el loco”, el considerar estúpidamente que un chorrito en el baño o un bombillo no van a gastar demasiada luz sin sacar la cuenta (eso es mucho trabajo) que 20 millones de VPI pensando estúpidamente que el chorrito y el bombillito no “gastan mucho” pues terminan sumando MUCHÍSIMO.

Estas son formas visibles de descuido, pero otro día hablaré del descuido para cumplir obligaciones, tareas o incluso el mismo trabajo. Ese que hace que tengas que llamar a alguien dos o tres veces para asegurarte de que haga lo que TIENE QUE HACER.

Entre descuidados te veas. ¡Cuidado con eso!