La guerra de los botones:

Pisando el botón

La patología del apuro estúpido del VPI encuentra alivio en los botones…si, esos botones con los cuales llamamos a un ascensor o cerramos las puertas del mismo o activamos un semáforo peatonal como comenté por aquí una vez. 

Me sigue sorprendiendo como personas de todo tipo, de cualquier sexo, de cualquier edad y de cualquier condición social en general pisan y repisan los botones (llegando incluso a deteriorarlos seriamente) buscando aliviar su ansiedad, su apuro patológico, pensando que de esa manera (lo mismo que la corneta del carro), están apurando el flujo de las cosas para su propio beneficio. 

En frente del ascensor una vez que llego de primero y lo llamo me entretengo viendo llegar varias personas para volver a pisar el botón aún cuando hay una señal luminosa que indica que ¡ya lo pisaron antes! 

La cosa es sentir que se apura a las demás personas o a los demás objetos imponiendo su propio apuro, su propio tiempo, al de los demás.  

Los peores son esos VPI que llegan azorados, pisan varias veces los botones o los golpean y además bufan, gruñen y comienzan a soltar palabrotas porque resulta que el mundo entero es culpable de que su apuro estúpido no sea saciado.

La flojera de hablar

Bocazas

En ocasiones la patología del VPI se manifiesta en la flojera para hablar, para explicar, para razonar verbalmente. Pareciera que hablar significa de algún modo rebajarse a tener que perder el tiempo (el valiosísimo tiempo del VPI) en hablarle a alguien inferior (recuerden que el VPI siempre se considera el más arrecho), eso aplica para lo que comenté anteriormente sobre pedir permiso. 

Ocurrió con aquel vigilante que agredió a la pareja de la cual comenté aquí, quien en lugar de explicar la razón por la cual los desvió sin ningún motivo evidente se limitó a repetir la misma frase una y otra vez a nivel de autómata. 

Pasó luego saliendo de un parque de noche cuando le preguntamos a uno de los encargados dónde se pagaba el ticket del estacionamiento él nos respondió señalando hacia lo lejos: “ahí mismo”. Y listo. Ahí mismo para él era suficiente explicación de lo que resultó ser bajar las escaleras y caminar casi dos cuadras hacia las canchas deportivas para encontrar la caseta de pago. 

La flojera de hablar se presenta en casi todos los lugares donde hay atención al público, o no te responden los buenos días o no te detallan todos los requisitos necesarios para una transacción cualquiera o no te explican por ejemplo que ese interruptor eléctrico que estás comprando en la tienda sirve sólo para bombillos de linterna y no para la lavadora al cual se lo vas a instalar ¿te ha pasado?  

Claro también existen aquellos a quienes se les dan todas las instrucciones o explicaciones pero no saben escuchar y entonces reclaman sin razón… pero esa es otra historia.

Thinking Blogger Award o el Premio a los Blogs que te hacen pensar:

Award

El amigo Juan Carlo me ha hecho un regalo: otorgar en su blog el reconocimiento llamado Thinking Blogger Award a esta bitácora de amarguras.  Muchas gracias por ello Juan Carlo en verdad lo aprecio y te lo retorno. Cada visita diaria y cada comentario recibido es un premio diario y una oportunidad infinita de conocer excelentes lectores, escritores y pensadores que muchos hay por allí. 

De esos muchos voy a mencionar aquí apenas 5 tal como lo norma el premio: 

Viendo el Ávila: lo escribe el abogado Iván Rojas y en él vuelca sus relatos caraqueños viendo el Ávila y reflexionando sobre la cotidianidad que nos rodea.  

Periodismo de Paz: Luis Carlos, un comunicador social venezolano, se plantea distintas actualidades del país y del mundo, procura balancear lo más posible hasta sus posts más polémicos para promover iniciativas de discusión e intercambio verdaderamente constructivas (al parecer está remodelando su blog) 

Las hormigas en Francia caminan con elegancia: este venezolano se fue a vivir a París y desde allí cuenta sus vivencias galas teniendo siempre a su país de origen en el corazón. Es un blog nuevo pero los posts valen la pena por su particular visión de las anécdotas. 

Cosas Cotidianas: esta amiga traduce su día a día a través de divertidos o reflexivos posts y si no entonces te brinda comentarios sobre gerencia o sobre libros, en fin, todo un menú bien variado e interesante para leer, disfrutar y pensar.

Jorgeletralia: Jorge Gómez le cae a letra limpia a través de sus notas marginales a casi cualquier tema que se le atraviese. Además con una redacción y presentación muy interesantes y que mueven a la sonrisa o al pensamiento crítico. No es para menos que además sea el editor de la revista literaria Letralia.com.

Las reglas de este premio son:

1. Si, y solo si, usted es nominado, escriba un post con enlaces a 5 blogs que lo hacen a usted pensar.
2. Informe sobre el post original para que dichas personas puedan encontrar fácilmente el origen del meme.

3. (Opcional) Muestre orgulloso el Thinking Blogger Award en el blog con el link al post que usted escribió.

Más sobre comentaristas que no merecemos…

Futbol

En este post que publiqué sobre la transmisión de los Juegos Panamericanos recibí varios comentarios y visitas que siempre son bienvenidas. Una de ellas fue del Comentarista Solidario manifestando su desacuerdo con varios puntos y a quien a continuación le respondo a modo de réplica: 

Mi crítica parte desde el punto de vista de un seguidor de los juegos panamericanos que disfruta este tipo de competencia deportiva y desea recibir de parte de quienes son profesionales de la narración y el comentario un servicio de calidad. El hecho es que dicho servicio no es de calidad y eso no puede excusarse superficialmente explicando que es que es “muy difícil y complicada” la fuente deportiva y los cambios de sede y la carencia de audio pues (vuelvo al ejemplo anterior) ¿se imaginan que los controladores aéreos hicieran su labor a medias porque ese es un trabajo “muy complicado”? 

La labor de estos dos comentaristas durante estas transmisiones que pude ver mostraron severas fallas: dudas, inseguridad, divagaciones, etcétera y sabiendo que hoy en día se dispone de una enorme cantidad de herramientas informativas, algunas de ellas incluso en tiempo real en línea, resulta difícil de sostener el pretexto de que sean “difíciles de encontrar” los datos requeridos para una buena transmisión deportiva que además de entretenida sea educativa y formativa. 

Mencioné en el post que esto es una crítica constructiva, no dudo de la capacidad que puedan tener estos dos profesionales (y varios otros también en otros deportes), pero el resultado de su trabajo a la hora de tomar los micrófonos y transmitir deja mucho que desear. 

Se debe aprender a aceptar los errores, a aceptar la crítica, la apreciación distinta, para así mejorar como personas y como trabajadores. 

Existen y he podido disfrutar de transmisiones impecables que son perfectos ejemplos de lo deseado. En ellas los narradores hablan sobre el deportista, su vida, su desarrollo profesional, hitos en su vida deportiva, hablan del país o de la ciudad sede, su actividad comercial principal, sus atractivos turísticos, sus eventos deportivos, hablan de los equipos, de las estadísticas históricas, de los record, los títulos, cuentan hasta anécdotas graciosas o ejemplarizantes de los jugadores o atletas o de la liga y así un enorme abanico de tópicos que un profesional del deporte puede utilizar como herramientas, estudiando y preparándose muy bien, con profundidad, para convertir sus transmisiones en una cátedra deportiva y educativa en vez de una narración plana y sin sustancia que no deja nada al público excepto muchas veces más bien contravalores como una vez comenté aquí en este otro post.

Plomovision y el tránsito en Chacao…

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Este lunes pasando por varios canales de TV pude ver el final del programa “Plomovision” conducido por Jhonny Ficarella y que se transmite por Globovision.  En su despedida Jhonny decía algo así como “y tal como pudimos comprobar, aquí en el municipio Chacao los conductores SI cumplen con las leyes de tránsito” 

¿Así es la cosa? 

Me reí un buen rato por lo que considero ha de ser un chiste de este periodista pues en Chacao (como en toda Caracas y en casi toda ciudad de nuestro país por donde circulen carros) se cometen miles, millones de infracciones diarias de todo tipo de calibre. 

Recordé el semáforo ese que queda frente al Centro Comercial San Ignacio en donde los carros se comen la luz constantemente y se forman unas trancas escandalosísimas o un poco más hacia La Castellana en la redoma cuyas aceras alrededor son tomadas con frecuencia por motorizados y hasta por medios carros para adelantar la cola condenando a los peatones a pegarse de la pared o los semáforos alrededor de la Plaza Altamira en donde no hay un cambio de luz en que no quede algún carro sobre el rayado o eche un acelerón de última hora con luz amarilla o las veces en las que las motos me han frenado casi en los pies aún cuando la luz roja ya tiene varios segundos y ya voy por la mitad de la calle frente a La Floresta o aquel caso que coloqué una vez aquí en donde una camioneta Van se estaba negando a pisar el freno y prefería pisarme a mi o a mi acompañante… 

¿Qué en Chacao SI se cumplen las leyes de tránsito? 

 Yo te recomendaría Jhonny que revises otra vez.