LASER y la pelota

El pasado viernes 26 de Agosto de 2011,  luego de unas cortas vacaciones junto con mi esposa y mi hijo de 3 años, retorné desde Porlamar hasta Maiquetía a través del vuelo 907 de la aerolínea LASER que sale a las 3 pm. Mi hijo llevaba inflada una pelota de plástico transparente, un poco más pequeña que una de volibol, con la cual viajó desde Maiquetía hasta Porlamar también por LASER hacía una semana. Es (era) una de sus pelotas preferidas.

Luego de acomodarnos en nuestros asientos una de las aeromozas se nos acercó y nos pidió la pelota del niño para “revisarla con el personal de seguridad ya que estas pelotas pueden explotar por la presión”. A los pocos minutos la aeromoza volvió con la pelota desinflada y con el gusanillo para inflarla roto. Mi esposa tomó la pelota asombrada mientras la aeromoza decía que “la pelota estaba bien y que la disculpáramos, que no sabía que la iban a desinflar”. Mi hijo comenzó a llorar por su pelota y mi esposa le dijo a la azafata: “mira, pero le dañaste la pelota a un niño de 3 años ¿tu nos dijiste que ibas a desinflar la pelota?” a lo que ella respondió “No, pero no está dañada, no sabía que la iban a espichar”. “Claro que está dañada” dijo mi esposa y le mostró el gusanillo roto, todo el diálogo teniendo como fondo el llanto agudo de mi hijo.

Mi esposa difícilmente acepta que hagan llorar a nuestro hijo sin razón. Luego de calmar al niño ella siguió indignada por el hecho de que no nos pidieran autorización para espichar la pelota. Al pasar nuevamente la azafata le volvió a reclamar eso y la azafata dio la misma respuesta que antes a lo cual mi esposa respondió, “bueno, te voy a dejar la pelota aquí para que se le regales a un sobrino tuyo a ver si le gusta jugar con una pelota espichada

(El grupo de azafatas de este vuelo 907 reaccionó como buen rebaño de VPI: luego de cometer la infracción al recibir el reclamo pasaron a sentirse víctimas y por lo tanto optaron por la agresión. Es muy común que cuando uno se enfrenta a un empleado VPI y llama a su supervisor, dicho supervisor termine siendo un VPI peor. Este fue el caso… aunque esta supervisora vino sin que la llamáramos)

Llegó a nuestro puesto la aeromoza de mayor jerarquía con postura corporal ya agresiva quien comenzó diciendo, “señora, buenas, está bien, pedimos disculpas por lo de la pelota de su hijo pero es que eso no puede viajar en la cabina del avión, eso está prohibido, me extraña que no se lo hayan dicho en Tráfico” a lo cual le respondió mi esposa, “pero es que nosotros viajamos desde Maiquetía para acá CON ESA PELOTA INFLADA EN LA CABINA DEL AVIÓN y nadie nos dijo nada ni le destruyeron la pelota a mi hijo. Lo que les reclamo es que TIENEN QUE PEDIR PERMISO ANTES DE DAÑARLE UN OBJETO A UN PASAJERO y ¿por qué no lo pusieron allá abajo o en algún compartimiento especial en vez de dañarle el juguete a un niño de 3 años y hacerlo llorar por gusto?”. La jefa VPI soltó entonces su primera perla, “bueno señora, disculpe, eso fue el personal de seguridad, pero si le vamos a agradecer que no le siga diciendo cosas a la azafata cada vez que pase por aquí, vamos a calmarnos…” (La culpa es de otro, el de “Seguridad”, no nuestra. Nunca la culpa es del VPI presente)

Mi esposa respondió primero, “mire, esa azafata sólo ha pasado por aquí dos veces y no veinte y de todas formas no le pienso decir más nada, si ella no sabe contar eso es problema de ustedes”, luego respondí yo: “ustedes no deben agradecernos nada, nosotros somos quiénes le agradecemos a ustedes que por favor se pongan de acuerdo con sus regulaciones internas de seguridad y sean coherentes pues esto es un abuso con sus pasajeros, peor aún, con un niño”. La Jefa VPI dijo entonces, “bueno pero esa pelota no está dañada, ustedes en Maiquetía pueden pedir que se la inflen de nuevo…”, mi esposa interrumpió, “nosotros no, USTEDES, pues yo te di esa pelota INFLADA y así me la tienen que devolver” a lo que la VPI soltó su segunda perla, “a mí no me entregaron nada” (el VPI personaliza el reclamo para negarlo en vez de asumir responsablemente que en ese momento representa a una empresa y por lo tanto es un USTEDES y no un YO), “bueno, a ustedes, además, la pelota está dañada, mire el gusanillo, si ustedes pueden inflar esto pues háganlo y me la entrega en Maiquetía”. Y la azafata jefa VPI se fue sin llevarse la pelota.

Al llegar a Maiquetía tuvimos que esperar varios minutos por los autobuses que llevan a la puerta 5. Nosotros nos fuimos a montar en el segundo autobús pero al bajar las escaleras las azafatas hicieron unas señas diciendo “¿hablaron con la señora?” y justo antes de montarnos en el autobús, el cual ya estaba lleno, otro empleado de la aerolínea nos detuvo para preguntarnos qué había pasado. Lo interesante fue que nos hicieran repetir el mismo reclamo teniendo a todo el resto de los pasajeros cansados y esperando por nosotros dentro del autobús lo cual es una práctica de amedrentamiento por parte de la aerolínea que puede ser objeto de demanda pues esta consulta nos la podían hacer perfectamente dentro del aeropuerto. Explicamos lo que pasó, el empleado fue muy amable pero se negó en principio a recibir la pelota desinflada, es decir, negó toda responsabilidad, como buen VPI (pareciera que la aerolínea entera se compone de VPI), reconoció que cometieron un error al no señalar lo de la pelota en el vuelo de ida (la culpa es de “otro” que no está ahí) y reconoció que la pelota estaba rota. Mi esposa le quiso entregar entonces la pelota a otra de las azafatas para que se la diera a las dos primeras y reconocieran su error pero la misma, groseramente, apartó las manos y subió al avión dándole la espalda. Finalmente el empleado se quedó con el inservible pedazo de plástico y nos fuimos.

LASER Airlines indudablemente “hace viajar tus emociones”, como dice su eslogan, el punto es si uno está de acuerdo con que se las hagan aflorar o no en sus vuelos pues a ellos parece no importarle mucho lo que uno opine…

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Sistema VPI

Vivimos rodeados de VPI, de eso creo que ya no nos queda la menor duda, y cada día son más por el simple hecho de que cada día hay más habitantes en esta ciudad y en este país, pero este sistema que engendra tanto venezolano propenso a cometer infracciones (VPI) y tanto venezolano que efectivamente COMETE infracciones cotidianamente, se compone de otros dos factores fundamentales a la hora de analizar las posibles soluciones de nuestra incultura urbana.

Los elementos que componen este sistema son: las leyes, los responsables de hacerla cumplir y los ciudadanos comunes los cuales se dividen en infractores y no infractores. Todos los infractores son VPI pero los No Infractores se dividen en No Infractores a Conciencia y en VPI, es decir, en aquellos que no han cometido infracciones pero son propensos a cometerla en cualquier momento.

Las Leyes:

Prácticamente toda actividad humana está regida por leyes, normada, regularizada, reglamentada. Las leyes están allí. Si usted se pregunta hasta que hora puede tener el vecino música a toda mecha un viernes por la noche, encontrará en las ordenanzas que la música no puede estar a toda mecha sino que tiene un límite en decibeles y también hallará que entre semana el horario de música fuerte es distinto al de los fines de semana. Si. En serio. Busquen la ordenanza municipal para que lo vean.

Otro ejemplo: en la Ley de Transporte Terrestre actual hay un parágrafo único en su Art. 170 el cual indica claramente que hasta tanto no se establezca un canal exclusivo para motocicletas en autopistas o vías de circulación rápida estas “deberán circular por el canal de hombrillo”. Aquí hay dos absurdos: primero las motocicletas NO DEBEN CIRCULAR por autopistas o vías de circulación rápida: ES MORTAL. Segundo, el hombrillo debe ser DE USO EXCLUSIVO PARA EMERGENCIAS no para que por allí pasen unos motociclistas quienes en primer lugar no deberían estar en esa vía y en segundo lugar tendrán que meterse a los canales de carros cada vez que se encuentre obstaculizado el hombrillo por carros o motos accidentadas con el constante riesgo, en consecuencia, de causar accidentes.

Y así, todos esos aspectos de nuestra vida cotidiana pública e incluso privada tienen una normativa legal que debe ser cumplida. Leyes no faltan.

 

Los responsables de hacer cumplir la Ley:

¿Quién es la persona o ente encargado de medir el nivel del ruido del vecino del ejemplo anterior y de recordarle el horario que debe cumplir? Si, ya sabemos, la policía municipal, etc. Pero en verdad, la pregunta es ¿Quién le pone el cascabel al gato? Nadie lo hace o lo hace muy poco, con desgano, con miedo (hay muchos ejemplos también del otro extremo: las autoridades que actúan abusando y agrediendo sin razón)

Las autoridades responsables por hacer cumplir las leyes provienen de la misma sociedad enferma de incumplimiento. Les fastidia enfrentarse a vecinos y vecinas que siempre quieren demostrar ser los más arrechos, no se sienten bien remunerados en muchos casos (sino todos) para confrontar a diario infractores de cualquier tipo, hay otros casos en los cuales esas mismas autoridades deciden arbitrariamente si se está cometiendo infracción o no, etcétera, para dejar de actuar o actuar en exceso.

¿Quién debe velar porque las motocicletas circulen SÓLO por el hombrillo y además no excedan los 60 Km/h y además usen casco y además no lleven a más de dos personas? ¿Los fiscales de tránsito? ¿La policía?… Si. Son ellos, pero no lo hacen. Peor aún que ante cualquier vecino o vecina, es  tener que enfrentarse a motorizados belicosos, sean cuales sean las razones, justificadas o no, de su belicosidad.  En cualquier semáforo de la ciudad se puede apreciar a diario cómo los fiscales de tránsito de cualquier municipio miran para otro lado cuando los motociclistas no le hacen caso a flechas, semáforos, aceras, cruces, rayados peatonales, etcétera. Es raro ver alguna autoridad actuando con regularidad ante los abusos de los motociclistas. Es frecuente, por otro lado, ver autoridades cometiendo esas mismas infracciones o peores.

Claro que se trata de todo un sistema: funcionarios que deben cumplir su tarea (pero deben estar bien recompensados por ello y educados para ello), un sistema de control y registro que garantice el seguimiento de las infracciones (base de datos, automatización) y un sistema judicial que asegure la imparcialidad y justicia de los procedimientos (¿alguien lo conoce?)

Todas las partes de dicho sistema fallan, la sociedad, por lo tanto, también falla constantemente y el resultado final es la producción de un ciudadano inculto y negado a culturizarse en lo que debe ser la convivencia, el cumplimiento de la Ley, la conservación de espacios y el respeto por los demás: el VPI.