Personajes del cruce sin semáforo

No hay mejor situación para presenciar la patología de nuestros VPI que aquella que se produce en un cruce de calles donde uno o los dos semáforos estén dañados. Lo que se ve allí es la muestra más palpable de nuestra profunda patología social. Los personajes VPI más comunes que encontramos con su peor actitud en esas circunstancias son:

El comeluz: toca corneta como un energúmeno, insulta y manotea al carro que vaya adelante si a este se le ocurre medio frenar antes del cruce. Si el semáforo está intermitente entonces prácticamente trata de pasarle por encima a los carros que estén adelante, todo con la excusa de que “el semáforo está dañado”, lo cual, para la mentalidad del VPI significa que tiene paso franco y ¡ay de quien se le atraviese! Si por el contrario el semáforo simplemente no cambia entonces el energúmeno comeluz alcanza extremos rayanos en la psicosis total.

El “achantao”: pocas veces hemos nombrado aquí a aquellos VPI quienes al contrario de los enfermos de “apuro estúpido” sufren de una dolencia crónica llamada “lentitud chocante”. Son ellos quienes van a 10 Km/h por el canal rápido o quienes, sin son peatones, caminan tan lento que casi pareciera que van para atrás, se detienen en todo el medio o doblan a un lado o al otro sin ver si viene alguien caminando o no e ignorando cualquier tropezón que produzcan por ello. El “achantao” se regodea en los cruces con semáforo dañado haciendo rabiar a los muy apurados comeluz y a cualquier otro conductor marchando aún más lento de lo que es normal para ellos.

El peatón envalentonado: este peatón VPI, quien normalmente cruza la calle por donde sea, así cargue con dos niños, un bebé, dos bolsas de supermercado y se encuentre hablando por el celular, al encontrarse con un cruce con semáforo dañado pues se vuelve un verdadero Tarzán-Iron Man invencible quien encuentra en ese momento la perfecta excusa para cruzar de la forma más irresponsable que se le ocurra pues “el semáforo está dañado” y “sino los carros no te dejan pasar” (lo cual no deja de ser hasta cierto punto verdad)

De los motorizados ni hablar, en esos cruces parecen saetas insultantes…pero bueno, lamentablemente la mayoría de ellos parecen saetas insultantes y agresivas en cualquier cruce, esté o no dañado el semáforo.

Póngase en uno de esos cruces cuando tenga oportunidad y podrá atestiguar sin ningún problema la aparición de estos cotidianos personajes VPI. Siéntese al lado de los fiscales de tránsito quienes normalmente hacen lo que usted va a hacer: observar tranquilamente todo lo que pasa sin hacer nada.

Mundial de Futbol 2010

El mundial de futbol recién concluido demostró una vez más varias cosas de nuestros VPI que nos rodean:

– Los VPI narradores y comentaristas de los canales de acá (Tves, Venevision, Meridiano TV, etc) siguen empeñados en comportarse como VPI incriticables al seguir realizando su trabajo en forma parcializada, mediocre, ruidosa e irrespetuosa. Cero puntos para ellos, tanto los de la vieja guardia como los “nuevos valores”. Esa tarea de narración deportiva necesita de verdaderos profesionales, serios, preparados y que sepan respetar.

– Los furibundos VPI defensores de sus equipos (y críticos de otros) que llegaron al nivel del insulto personal en cualquier discusión sobre resultados, estrategias de juegos, reglas, etcétera, demuestran una vez mas que sus problemas de manejo del conflicto, de aceptación de la diversidad de ideas, de respeto de las opiniones e incluso en algunos casos hasta de conocimiento de la dura realidad deportiva aunque la puedan ver enfrente de sus narices, siguen siendo tareas pendientes y nunca aprendidas y vienen desarrollándose desde hace muchos años atrás.

– Surgieron muchos VPI intolerantes con la diversidad de apoyos y tendencias en materia deportiva, se criticó con adjetivos insultantes el ligar a este o aquel equipo europeo o asiático, el uso de banderitas o franelas o el pintarse las caras con colores de otras naciones. No entienden estos VPI que esa es nuestra idiosincrasia. En 1978 se hicieron montones de caravanas en Caracas celebrando el campeonato de Argentina. Varios años después le tocó el turno a Brasil. En Venezuela hay unas 27 millones de personas con 27 millones de razones distintas tanto para apoyar a un equipo como por ejemplo Brasil como para ir por otro equipo como por ejemplo Inglaterra y cada unas de esas razones debe respetarse aunque muchas veces no se entienda ni se comparta.  

– Una vez los VPI mas extremos mezclaron política y acontecer nacional con una fiesta deportiva mundial, hicieron predicciones fatalistas de hechos por suceder en nuestras tierras mientras el balón era pateado en Sudáfrica, sólo con el fin de rebajar la alegría general por el futbol, “alertar” y realizar una tarea sólo para ellos “importante” de no bajar una supuesta guardia ante lo que aquí pasara. Pareciera que estos VPI tienen una premisa mas en su conducta: “si yo estoy amargado, todos los demás deben amargarse también…y viceversa” Afortunadamente nadie les hizo caso en el mes que duró el Mundial y sus predicciones se perdieron ignoradas en medio de los goles de Forlán  y de Villa.

El estúpido apuro del VPI

Regresando de Puerto Cabello para Caracas esta semana nos encontramos en la autopista con una restricción debido a que en los dos canales de ida se estaban haciendo trabajos de reparación de la vía. Eso hizo que nos desviaran hacia el canal de venida convirtiéndolo en doble vía por un trecho no mayor de 200 metros luego de los cuales se volvía a retomar la vía.

En esos “nudos” de la autopista es donde relucen destacados los VPI con las conductas más estúpidas y peligrosas (el conductor del taxi donde yo venía los llama “tarados”)

Lo primero fue una cola innecesaria formada algunos kilómetros antes de la restricción debido al abanico estúpido llevado a cabo sobre todo por grandes gandolas. Estas se abrían hacia el hombrillo y luego se metían casi en un ángulo de 90 grados en la restricción para tomar la doble vía amenazando con chocar cualquier carro que se metiera.

Eso obviamente no asustó a ningún VPI y, desde pequeños Palios y Fiat hasta grandes camionetas, se mantuvieron forcejeando con las gandolas casi a nivel de choque y agresión durante los pocos segundos que a cada uno le tocaba “perder” para incorporarse a la doble vía, es decir, estaban dispuestos a cambiar unos segundos de demora a cambio de algunas fracciones de segundos de agresividad y a lo mejor a causa de ello unas horas de choque, golpiza, espera, multa, calor, etcétera. Cosas que nunca calcula el VPI y su estúpido apuro inexplicable.

Lo peor vino después cuando los que estábamos haciendo nuestra cola en doble vía a 15 Km/h vimos por el espejo que justo en la restricción un carro decidió no hacerle caso y siguió de largo poniendo en riesgo estúpidamente a los trabajadores que confiados estaban trabajando sobre la vía. Luego de que el primer VPI (el desaforado) cometió tamaña imprudencia acto seguido lo imitaron los VPI repetidores (borregos arrechos) y de cada 4 carros 1 siguió de largo seguramente con una satisfacción morbosa por adelantar a los que íbamos más lento por la otra vía y ganar quizá 20 segundos en esa distancia de apenas 200 metros que duraba la restricción, sin tomar en cuenta el peligro de arrollar algún trabajador o el de producir un choque más adelante cuando los de la cola regresábamos a nuestra vía normal.

Allá se coleó un montón de VPI (busetas, varios camiones, una ambulancia sin emergencia, carros pequeños y grandes, viejos y nuevos), todos creyéndose los más arrechos de la autopistas, pensando que saltarse una cola y poner en peligro a los demás es chévere…pero convencidos de que la culpa de los males de este país la tienen otros.