La relatividad temporal del VPI

impatience

Si estás en tu carro detenido en un cruce y el semáforo cambia a verde, no pasará una fracción de segundo cuando ya el vehículo ubicado detrás del tuyo comenzará a hacerte cambios de luces y a tocar corneta. Incluso en ocasiones hasta manoteará para que “la muevas”

Lo curioso es que si eres “el carro de atrás”, entonces tú serás quien haga el cambio de luces y el toqueteo de la corneta y el manoteo, si perteneces a ese 90 % largo de población VPI criolla.

Entretanto, si estás en tu carro de primerito y te azuzan para que te muevas, dirás las típicas y muy criollas frases: “¿Qué te pasa mijo (o mija), estás apurao?”, “¡Pásame por encima pues!” o “Este como que tiene ganas de ir al baño”

En el carro de atrás las frases son diferentes “¡Muévete mijo!” o “cuanta gente achantada hay en la calle vale” o “¿Y a este qué le pasa que no se mete?”

Es el mismo tiempo, pero los VPI lo perciben de manera distinta según sea su ubicación física y, por supuesto, su estado de ánimo.

Es típico que te adelante algún carro a lo rabioso, por la izquierda o por la derecha, y el conductor te mire con odio porque estás “atravesao”…para luego encontrártelo unos metros más allá, rodando “a diez”, obstaculizando el paso de los demás, mientras chequea unos mensajitos de texto en su teléfono móvil.

La relatividad temporal del VPI es legendaria. Si están apurados, el mundo debe aplastarse a sus pies para dejarlo pasar. Si no tienen apuro, entonces el mundo que se espere y el que esté apurado pues “que se la cale”

En el Metrobus escuché a dos usuarios quejarse: “este tipo nos lleva como peñonazo e’ loco”, refiriéndose a que el chofer iba manejando rápido. Es curioso. Si manejara “muy lento”, estos mismos usuarios se quejarían del “paso de tortuga” del Metrobus. ¿Cuál será la velocidad correcta?

Respuesta: no existe. Siempre hay que quejarse.

Parece un chiste, pero esa incoherencia temporal produce grandes trastornos en esta sociedad de inconformes, plagada de demasiados VPI.

VPI y el relativismo

VPI y el relativismo

Los VPI son los reyes del relativismo. Mostrando una dudosa filosofía, para ellos el dilema no es que se cometan infracciones o no sino QUIEN ES el que las comete, es decir, para el VPI sus infracciones son justificadas pero las de los demás (si le afectan) no y por lo tanto las critica o las ataca.

Este relativismo con las infracciones hace que un VPI que se come todas las luces rojas de la ciudad no acepte que otro se la coma cuando él (o ella) viene cruzando y casi lo choque (o lo arrolle). Para el VPI SU infracción no es tal. La de los demás sí.

Me explico con dos ejemplos:

Flechas relativas: una vecina cuando sale con su carro del estacionamiento se come dos metros de flecha para incorporarse a la avenida paralela a la principal y así no tiene que bajar y dar la vuelta a la cuadra lo cual implica cola y más tiempo. A esa vecina cotidianamente la insultan, cornetean, manotean y le lanzan el carro los conductores que vienen bajando o subiendo por la avenida. Lo interesante del fenómeno es que luego de que agreden a la vecina por su, digamos,  “flecha corta”, la mayoría de esos mismos conductores (al menos 8 de cada 10) se come CASI DOS  CUADRAS de flecha de la avenida para ahorrarse la cola de la principal que está más abajo (haya o no hay cola, por cierto). Es decir, la flecha de la vecina no es válida para ellos pero la que ellos se comen si.

Ninguno debería transgredir el flechado pero como ven, para el VPI, la cosa es relativa.

Mecha corta para infringir la ley: lo mismo que la desaforada furia que asalta a los conductores VPI cuando se encuentran un semáforo dañado en verde pretendiendo pasar SIEMPRE sin cederle el paso a nadie porque ellos son quienes “tienen su luz” (aunque normalmente se coman cualquier  la luz roja que se les cruce), sucede cuando se encuentran con un bloqueo en la vía produciendo en pocos minutos abanico estúpidos y “comecolas”. En este caso en particular, sin haberse cumplido ni siquiera 3 minutos de bloqueo de la Avenida Guaicaipuro de El Llanito, por parte de una buseta que estaba fallando, los conductores VPI decidieron comenzar a comerse flechas a lo loco y entre ellos estuvo este Metrobus de la Línea que sirve a El Llanito quien en menos de lo que canta un gallo se comió la flecha de la Calle Sorocaima (entre la Av. Guaicaipuro y la Av. Tamanaco) y luego la flecha de la Calle Tiuna (entre la Av. Tamanaco y la Av. Guaicaipuro) el pasado Miércoles 15 de Junio de 2011 a las 8:13 pm

Casualmente me encontraba pasando por esa zona frente a la Tiuna y pude tomarle dos fotos al Metrobus infractor. No se ven bien por la oscuridad de la noche pero era impresionante encontrarse con ese vehículo tan grande avanzando peligrosamente y con todo desparpajo por esa pequeña calle dejando a los pasajeros en plena esquina fuera de su parada. Claro, para el VPI semejante exabrupto está justificado así sea que lo cometa de inmediato (como hizo este Metrobusero) o a los 10 minutos (tiempo que tardó la buseta en terminar de quitarse del medio). Para ellos las leyes y reglamentos son todos “relativos”.

     

¿Qué tal?