Doble rasero VPI

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En Venezuela somos muy sociables, amigueros, compinches. Eso es algo genético acá. No es raro entonces que veas constantemente en la calle a personas que van en sus carros manejando, ven a alguien conocido caminando por la acera o manejando otro carro y toquen corneta, bajen los vidrios o hagan señas con las manos para saludarse y hasta conversar unos segundos.

En esa, generalmente breve, interacción social, durante la cual el o los carros que se saludan se detienen unos segundos, haciendo que los que vienen atrás se deban parar también algunos segundos, hace su aparición la típica doble moral del VPI. (Lo mismo sucede cuando el carro se detiene unos instantes a dejar o a recoger a una persona)

  • Si un VPI es quien va manejando el carro que se detiene a saludar, a recoger o a dejar a alguien, por lo general se demora un poco más de lo “aceptable”, digamos, tres o cuatro segundos (en este país repleto de impacientes enfermos, ese tiempo es suficiente). Hay casos en los cuales realmente se “aplastan”, no solo a saludar, sino a echar varios cuentos con la otra persona.

La premisa principal de estos VPI es quedar lo más atravesados posible y dejar bien en claro que el apuro y el tiempo de los demás les importa tres pepinos.

  • ¡Ah!, pero si un VPI es quien va manejando el carro que va detrás del que se detuvo, ¡libre Dios! No pasará una décima de segundo y ya estará tocando corneta en forma desaforada, insultando a la persona que se detuvo, haciendo signos groseros y todo lo que pueda para demostrar su molestia por haberse visto obligado a detenerse por otro.

El doble rasero moral del VPI es de sus peores cualidades. Eso se extrapola, lamentablemente, a toda su concepción de la sociedad y de los valores. A su actuación pública y privada. Esa percepción de que “está mal si lo hace el otro” pero “está bien si lo hago yo”, es lo que más ha dañado a nuestra sociedad en todos sus aspectos.

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Los VPI y el celular en el carro

Seamos claros, si los VPI se niegan a utilizar cinturón de seguridad porque: les fastidia, les da calor, “se les olvida”, no les da la gana y por lo tanto ni piensan en lo que les puede pasar cuando choquen, mucho menos dejarán de utilizar su teléfono móvil o celular (¡ni pensarlo!) para: trabajar, hablar con la novia o esposa o amante, lucir el blackberry último modelo que se gastan, etcétera.

No les entra en su razonamiento de arrechos los peligros que implica el uso del celular al manejar, desde chocar pendeja y casi siempre mortalmente por quitar un segundo la vista del camino (y además por no usar cinturón de seguridad) hasta verse atracado, encañonado y con mucha frecuencia hasta abofeteado por los ladrones que siempre andan rondando a esos conductores que gustan de estar “comunicados mientras ruedan” hablando o por mensajito.

Ahora bien, en Caracas, tal como se lee en este artículo, las autoridades de ALGUNOS de sus municipios consideran que entonces el uso del celular al manejar debe multarse ya que es la única manera de forzar que esta gente inconsciente desista de esa práctica. La premisa es “como tú espontáneamente eres incapaz de asumir una actitud responsable sobre tu vida, tus bienes y la vida y los bienes de los demás (es decir eres un VPI por todo el cañón) entonces lamentablemente tendré que recurrir al castigo”…y vienen entonces las quejas y las excusas típicas de los VPI aún cuando la norma tiene casi diez años sin ser cumplida por nadie. El pretexto más utilizado por tradición es “yo no sabía

Por otra parte lo que quizá es más grave es el hecho de que las diferencias políticas haga que las decisiones que tomen unos alcaldes para beneficiar o proteger a la población, sean vistas por los otros como nulas o negativas por el simple hecho de pertenecer a toldas políticas diferentes. ¿Eso quiere decir que para las otras alcaldías de Caracas no es importante preservar la vida y la seguridad de los ciudadanos?

Ese es un punto importante a tomar en cuenta pues si lo que dicta el más elemental sentido común, la lógica, el instinto de supervivencia, es subordinado a un color partidista entonces el día de mañana si un político critica el asesinato el otro dirá que matar gente es chévere…y ahí si es verdad que estaremos (si es que ya no estamos) muy mal.