Ceguera espaldar

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Caminar por las calles y avenidas de Caracas es un ejercicio constante de supervivencia, agilidad y paciencia. Si no es el hueco o el charco, es que tiran el carro al tratar de cruzar. Si no es evitar pasar por lugares peligrosos, es que te asustas cuando cualquier motorizado te medio pasa cerca o pegas un brinco por los cornetazos explosivos que acompañan tu ruta. El alerta es constante y uno, el caraqueño, como que se acostumbra.

En estos días, caminando rumbo a Chacao, reparé en una conducta típica de los VPI, que hacía tiempo había notado pero sobre la cual no había escrito nada. Se trata de los “Caminantes VPI en grupo”. Me explico.

Cuando los VPI caminan en grupos de tres, cuatro o más personas (también en parejas, sobre todo si van por aceras muy estrechas) y van conversando, comienzan a sufrir de algo llamado “ceguera espaldar”, es decir, su campo de visión y de consideración se reduce a los que tienen al lado y a los que vienen de frente. De la gente que viene desde atrás, se olvidan por completo. No les importan.

Si eres de los que vienen desde atrás y deseas rebasar al grupo caminante de VPI, te toca vivir entonces alguno de estos tres escenarios:

  • Aprovechar que alguien que viene de frente obliga al grupo a dejarlo pasar, para entonces colarte por el hueco que dejan.
  • Pegarte lo más posible al grupo hasta que alguno de sus integrantes se da cuenta de que ¡Oh sorpresa inconcebible!, existe otra gente caminando por la misma acera y en la misma dirección, para entonces medio abrir espacio (normalmente de mala gana) para que puedas pasar.
  • Pegarte lo más posible al grupo y pedir permiso, lo cual en el 99 % de los casos, origina caras de sorpresa o disgusto entres sus integrantes, antes de dejarte pasar a regañadientes o incluso detenerse por completo mirándote airados, como si pedirles permiso para pasar constituyera una grave ofensa personal. Pueden llegar al extremo de increparte: “¡Si estás apurado pasa pues!

La recomendación, si no eres un VPI de los que gustan de la camorra y requiere enfermizamente demostrar ser el más arrecho o la más arrecha, es no engancharte en malas caras sino enfocarte en seguir caminando para llegar a tu destino, superando los obstáculos citadinos: huecos, charcos, cruces, abusadores en carro o moto y abusadores a pie.

¿Me da un permiso, por favor?

Cornetazo surround

Cornetazo Surround

En Venezuela se le dice “corneta” a lo que en otras partes llaman “claxon”. Ese dispositivo del carro, cuya función original es la de advertir o avisar, es decir, comunicarse con otros conductores para evitar choques, ha sido llevado en Venezuela a su máxima expresión como instrumento de agresión sonora por parte de los VPI.

Para el VPI la corneta transmite tres mensajes fundamentales:

1) Muévanse / muévete.

2) Quítate / frena, que voy pasando.

3) Cuidado te equivocas.

También lo usan para avisar algún peligro, pero eso es siempre en menor porcentaje. El VPI tiende a preferir la agresión.

Adicionalmente, el VPI disfruta ahora de cornetas más estruendosas que nunca en sus vehículos. Cualquier cornetazo proferido por una buseta o alguna camioneta, por estas calles, te puede producir taquicardia instantánea y sordera temporal. Hasta las motocicletas ahora tienen cornetas de camión 350.

De esto ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, pero esta vez quisiera analizar el pensamiento del VPI cuando toca como demente la corneta de su vehículo.

En la situación en la cual el VPI usa con más frecuencia el cornetazo, es cuando está en algún embotellamiento. En una cola pues. Allí lo usa creyendo que a punta de decibeles logrará hacer cambiar más rápido el semáforo o empujar a todos los carros para que se quiten del medio.

En esos momentos el VPI piensa “linealmente”, como es su costumbre, es decir, si vemos el dibujo, el VPI en el carro A cree que su cornetazo horripilante sólo va en una dirección: la de la flecha azul. Además considera que el idiota del carro B (para el VPI todo el que “se le atraviesa” es un idiota), es el único que recibe el golpe sonoro y TIENE que entender que TIENE que moverse, además eso debe ocurrir en milésimas de segundo.

Lo que no pasa por la mente del VPI es que el ruido que produce, afecta, impacta, ofende o enferma a toda persona, conductor o animal que esté a 360 grados a su alrededor, es decir, el cornetazo recorre todas las direcciones, las flechas blancas y negras, y perfora el tímpano incluso de los “no idiotas” que no tienen nada que ver son su apuro estúpido por querer que el o los vehículos delante de su carro, se muevan DE INMEDIATO.

La estupidez del VPI se riega así con efecto “surround” en estas calles tan enfermas de ruido por las que transitamos.

Con mi moto no te metas

Hagamos un ejercicio hipotético, supongamos que de pronto a todos nos quitaran los carros y nos dieran motocicletas. Seguramente a partir de ese momento todos comenzaríamos a comportarnos al manejar exactamente igual que los motorizados actuales. ¿No lo crees?

Analicemos.

¿Cuales son los vehículos que quedan la mayoría de las veces encima de los rayados peatonales? Respuesta: carros y motos

¿Quiénes quedan mal parados en los cruces al cambiar el semáforo por meterse aún sabiendo que van a quedar atravesados?  R: los carros (las motos se cuelan todas)

¿Quiénes son los que cornetean al carro de adelante para que se coma la luz o le pase por encima a algún peatón inconsciente que viene cruzando mal o a última hora? R: los carros (las motos ya se han ido comiéndose la luz y casi atropellando al peatón)

¿Cuáles vehículos son los que aceleran para no permitir que los otros no cambien de canal? R: los carros (las motos no varían su velocidad al circular)

¿Cuáles son los vehículos que son arrojados (tirados) por sus conductores hacia los peatones para que estos se apuren aún cuando vengan cruzando con su luz en un cruce compartido? R: carros y motos por igual (la ventaja es que la moto esquiva con mayor facilidad. Con el carro hay que pegar el brinco si uno va caminando)

¿En los municipios con aceras muy bajas o casi inexistentes cuáles son los vehículos que las ocupan estacionándose indebidamente? R: carros y motos.

¿Vehículos que se comen los flechados en cualquier vía de la ciudad? R: carros y motos.

¿Vehículos que chocan, se colean, se vuelcan, etcétera a diario en la ciudad? R: carros, camiones, autobuses y motos.

Etcétera, etcétera.

¿Y todavía no lo crees?

VPI y la luz de cruce

Si usted está por incorporarse a una vía que tiene antes una salida tenga la seguridad que ningún carro pondrá su luz de cruce para avisarle a usted que puede meterse porque ese carro va a salirse antes. Ninguno. Le tocará a usted insultarlo mentalmente y esperar que no vengan más carros o que el que venga esté a una distancia suficiente para que, como buen VPI, cuando usted se pueda meter  le griten, le hagan cambios de luces, le caigan a cornetazos… pero al menos no le choquen.

En Venezuela se podrían vender los carros sin luz de cruce y prácticamente nadie se daría cuenta. Al menos ningún VPI repararía en ello. Para los VPI su vehículo debe tener, sino todas, la mayoría de estas condiciones:

– Un motor que ruja a 320 Db cada vez que acelere.

– Un equipo de sonido interno que se oiga a 3 cuadras a la redonda cuando suene apenas a media mecha

– Una corneta (claxon) lo más escandalosa posible la cual al activarse aquí se pueda oír en Puerto Rico

– Unas luces altas que puedan derretirle las calcomanías al carro que va delante y broncearle la nuca a su conductor

El tener o no tener luz de cruce para los VPI es irrelevante. De hecho, los VPI desconocen cuál es la función de la luz de cruce (así como ignoran para que sirve un rayado peatonal, la luz amarilla del semáforo, cual es la función del hombrillo o qué son esas flechas que hay pintadas en el asfalto), es por ello que cuando uno ve los carros cambiando de canal en calles y autopistas, de cada 10 si acaso uno pondrá su luz para avisar. Más raros aún son los casos en los que además de poner la luz sacan la mano.

Por el contrario los carros de los VPI se cambian de repente de canal sin previo aviso con apenas una ojeada al espejo y si usted, que viene detrás, entonces se ve obligado a pegar un frenazo y se le ocurre tocarle corneta, hacerle algún gesto o hacerle cambio de luz pues aténgase a las consecuencias de ser insultado, agredido o burlado ahí mismo.

¿Usas tu luz de cruce regularmente, como hábito, aunque no venga carro cerca? Si la respuesta es no anótate un punto como potencial VPI pues esta condición comienza con las cosas que parecen más pequeñas e insignificantes.

Foto de Pepeven

Caracas: ciudad VPI

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Mi esposa acudió el pasado miércoles 17 al evento musical “De parranda con Aquiles Báez y C4 Trio” del cual vale decir que a nivel de producción dejó mucho que desear (comenzando porque ni siquiera programa de mano entregaron) pues más allá de la calidad innegable de los artistas que actuaron allí y siguieron demostrando su alta calidad musical y humana, el evento no pasó de ser pagar 90 Bsf por persona para escuchar a unos famosos tocando los mismos aguinaldos y parrandas que siempre se tocan y cantan en Venezuela por estas épocas, salvo algunos muy pocos temas originales. No hubo propuesta escénica ni guión de enlace entre las partes e invitados, los cantantes se vieron dudosos de sus turnos para cantar estrofas y la “informalidad” casi rayó en la improvisación al estilo “vente tú” para resolver un concierto navideño que saliera como fuera y punto.

Saliendo de allí ella pagó 10 BsF por menos de dos horas de estacionamiento, todo un abuso y un robo en esta ciudad cuando se supone que esos precios están regulados. Al parecer la gente del estacionamiento del edificio del Corp Banca Centro Cultural también quiso resolver su navidad en una sola sentada.

Buscando a nuestro bebé en donde lo dejamos en la Avenida Baralt las montañas de basura que adornaban las esquinas por esa zona eran impresionantes. Por muchas luces y adornos que en estos tiempos se ven en las calles la fealdad de la basura no recogida o mal botada por desidia o por asuntos de pagos pendientes vence en la batalla por la estética urbana.

En la Cota Mil rumbo hacia el este mi esposa tuvo que maniobrar dos veces con mucho riesgo y llevando a un bebé en el carro. Primero una mujer entró a la avenida en un Starlet sin mirar a los lados y llegando hasta el canal rápido lo cual hizo que mi esposa tuviera que frenar de golpe con la suerte de que nadie venía detrás. Luego, cuando tomó el canal rápido una camioneta Ford Runner se le colocó casi parachoques con parachoques detrás a unos 140 Km/hora obligándola a quitarse del medio casi a empujones. Un solo error, un solo pequeño toque del freno y mi esposa y el bebé todavía estuvieran en órbita gracias a ese degenerado VPI enfermo de velocidad como hay millones aquí.

Por la recta de la autopista a nivel de La Urbina había cola así que mi esposa se desvió por dentro de La Urbina buscando la redoma de Petare. Con cierta velocidad llegando a Petare y gracias a que estaba bien atenta pudo descubrir a tiempo un gigantesco hueco en el canal rápido tapado con agua que la obligó a frenar casi en seco y desviarse apenas al canal rápido ya que venía pasando un inconsciente taxista que pese a ver que el carro de adelante venía frenando y maniobrando no se detuvo ni un segundo. Un hueco así de noche es una irresponsabilidad por parte de las autoridades correspondientes que más de una tragedia produce y producirá…sin que se haga mayor cosa.

Finalmente cruzando Petare una vez más montañas de basura que superaban cualquier arbolito de luces en los postes. El único punto positivo fue encontrar muchos policías patrullando esa zona en ese momento.

Una experiencia alucinante en una ciudad que en ocasiones es VPI en toda su extensión gracias a sus habitantes.

Foto Venezuela Tuya

¿Educación Vial para solucionar el problema del tránsito?… Si pero no – Última parte

¿Soluciones?, ¿Ideas?, ¿Propuestas?

 – Educación Vial temprana, continua y detallada, enlazada estrechamente con las leyes y reglamentos vigentes y ensalzando como positivo la buena actitud al manejar y lo correcto de cumplir la ley.

Organismos públicos sanos sin corrupción que velen estrictamente por la evaluación de los nuevos conductores para que efectivamente demuestren dominar tanto el vehículo como las leyes de tránsito, señalización, situaciones cotidianas, buen comportamiento.

Campañas constantes de educación vial para conductores y peatones, a través de volantes, micros en Radio y TV, avisos públicos en las calles, insertos en los periódicos, que recuerden constantemente las leyes a cumplir y lo positivo de observar una buena conducta al circular por la ciudad (eso no puede ser una vez al año, TIENE que ser constante y si es posible que no se encargue un solo organismo público, sino varios y también empresas e iniciativas privadas pues al fin y al cabo los afectados somos TODOS)

Un instituto de tránsito que funcione, sin corrupción, que ofrezca estabilidad y buenas condiciones a sus funcionarios así como un nivel más alto de autoridad pero también de contraloría interna, con un enlace eficiente con cuerpos policiales o de emergencia y una verdadera planificación de cobertura presencial de los puntos críticos de la ciudad para fluidificarlos con lógica y sentido de sistema. La ciudad se debe estudiar con profundidad y criterio para poder desentrañarla.

Una infraestructura vial (calles, aceras, drenaje, iluminación, señalización…) en buen estado y constante mantenimiento. Cuidado por las autoridades pero también por la gente común.

Conciencia y auto regulación. No esperar la sanción de otra persona para cumplir una ley sino asumir su cumplimiento como principio propio.

¿Suena utópico?…bueno, pero entonces hay que dejar de buscar excusas y culpables en otra parte ¿no creen?

 

Foto de AuraldelMoral

¿Educación Vial para solucionar el problema del tránsito?… Si pero no – 2da parte

Claro que este problema no se limita al conductor solamente sino que es toda una cadena de factores negativos que termina desembocando lamentablemente en el caos vehicular.

Lo primero es que aquí para obtener una licencia de conducir no es necesario saber de leyes de tránsito ni siquiera de señales. ¿Por qué?, porque los exámenes de manejo, en las instituciones encargadas de la expedición de licencias, se negocian, se venden, se “pasan”. Usted va a sacarse una licencia y con pagar cierta cantidad de dinero y hacer a veces una que otra cosa disimulando, se devuelve a su casa con una licencia nuevecita. Entonces imagínense la calidad de conductores que día a día ingresan a estas calles.

Nuestra educación vial está en manos de esos padres, madres, tíos, abuelos…etcétera quienes por suerte sepan manejar correctamente y les transmitan esa información a sus hijos o sobrinos o nietos que están comenzando a manejar. Si esa suerte ocurre ese nuevo conductor, luego de conseguir su licencia pagando un dinero, será un buen chofer…pero ¿Cuántos casos habrá así? Y a medida que pase el tiempo ¿Cuánta suerte se podrá seguir teniendo con eso?

Luego tenemos a los conductores que aún siendo bien educados en el manejo y con su licencia en mano igual hacen lo que les sale en gana por ser los más arrechos, esos son los VPI que se describen siempre en esta bitácora, los que conociendo las normas, las leyes, los reglamentos, los peligros, lo dañino que es, siguen violando leyes y comportándose de la peor manera.

El último factor de la cadena es “¿Quien hace cumplir la ley? Esta es la pregunta más inquietante. Por lo menos a mí cuando veo como he visto a un Policía Metropolitano comerse la flecha en la Av. Río de Janeiro o cuando un Policía de Chacao casi me pisa subiendo a contra flecha en una calle de Los Palos Grandes o cuando un camión de la Guardia Nacional le hace cambios de luz a un carro que va adelante para que se coma la luz roja en un cruce, esa pregunta me viene a la mente. Y cuando observas al fiscal de tránsito manoteando para dirigir unos carros y hasta regañarlos mientras los motorizados le pasan al lado comiéndose la flecha, montándose sobre las aceras o casi atropellando a la gente sin que ellos les digan nada entonces la cosa se vuelve más preocupante aún.

Y si de remate algunos de esos fiscales son “selectivos”, dejando seguir sin casco y a lo loco a los motorizados o conductores amigos pero fregando a los que no lo son o “matraqueándolos”, es decir, pidiéndoles algo de dinero…o simplemente tiran la toalla en aquello de dirigir el tránsito en una ciudad repleta de gente que quiere ser más arrecha que los demás…entonces se concluye que la ley no la hace cumplir nadie o digamos, casi nadie.

Nuevamente es una cuestión de suerte, si el funcionario está de buenas, le aumentaron el sueldo, hace su labor con mística o tiene un supervisor por ahí cerca entonces hace cumplir las leyes, detiene, alecciona, hace operativos serios pidiendo papeles, cascos, vehículos en buen estado…pero si  no entonces la anarquía sigue allí muerta de risa.