Los VPI perdidos

El fin de semana pasado íbamos en nuestro carro detrás de una camioneta buscando la entrada al estacionamiento de un centro comercial. La camioneta iba muy lentamente, sin embargo, nosotros no teníamos apuro así que mantuvimos la distancia relajados. Al llegar a lo que parecía ser la entrada la camioneta se hizo un poco a un lado y se detuvo pero sin intentar entrar. Nosotros seguimos rodando un poco pero de pronto la camioneta comenzó de nuevo a meterse a la vía. “Está perdida” dijo mi esposa. Y si. Eso era. La persona que manejaba la camioneta estaba perdida y eso para ella era suficiente excusa para atravesarse, retrasar todo el tránsito por esa vía y además casi producir un accidente al dudar si entrar o salir de la rampa.

Finalmente logramos rebasar la camioneta mientras volvía a hacerse a un lado dejando un canal muy estrecho para que pasaran los demás carros los cuales comenzaron a cornetearla insistente y ruidosamente.

Hoy caminando por una acera la muchacha que iba delante de mí comenzó a frenarse poniéndose la mano en la cara con la señal internacional del peatón extraviado. Justo un poco más allá estaba apoyado contra una baranda un hombre con aspecto de indigente. Mi sentido común me indica cuando camino en la calle que ante ese tipo de personajes es mejor poner distancia rápido así que la frenada que venía haciendo esta persona delante de mí constituía un obstáculo. Esta muchacha se fue frenando, intenté enfilar para pasarla por su lado izquierdo y ella se ladeó a la izquierda (siempre de espaldas a mí) y cuando intenté pasar por el otro lado ella también se ladeó hacia ese lado. Total que finalmente la rebase rozándola e incluso creo que tropezándola un poco sin querer.

Lo insólito era que la acera tenía suficiente espacio para que la muchacha se detuviera hacia su lado izquierdo para no interrumpir el flujo peatonal y además que ella decidiera dudar hacia dónde tenía que ir JUSTO EN FRENTE DEL INDIGENTE fue algo sencillamente asombroso.

El VPI perdido o extraviado aplica la segunda premisa del VPI: se olvida de que los demás existen. Es una variante del VPI lento “a propósito”. Se atraviesan sin importar a quien interrumpen porque es más importante el hecho de estar perdidos y necesitar ubicarse. Se olvidan entonces de que aún cuando estés desorientado ello no te exime de cumplir las leyes de tránsito o de tener sentido común para no tropezar o no exponerse a peligros innecesarios.

El VPI vive en su mundo y en él justifica todo lo que hace por eso cuando se encuentra que hay gente en los carros de atrás u otros peatones caminando por la misma acera ponen caras de sorprendidos cuando les tocan corneta o les piden permiso. El asombro del VPI perdido cuando descubre que hay más gente en el mundo  es en verdad un fenómeno digno de contemplar… pero de lejitos.

 

Ilustración de csm01

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