La pared de los VPI secos

Saliendo del edificio de oficinas donde trabajo me encontré con que estaba lloviendo y entonces la gente se agolpó delante de las puertas de vidrio que sirven de entrada y salida del edificio (se entra por la derecha y se sale por la izquierda y hay suficiente espacio para cubrirse con el techo sin tener que pegarse a las puertas)

Para poder salir tuve que golpear con los nudillos para que dos mujeres, quienes estaban perezosamente apoyadas en la puerta de vidrio, me permitieran abrirla hacia afuera. Al parecer se les había “olvidado” que por allí “sale gente” pues y asumieron que ese espacio era suyo. Cuando pasé y abrí mi paraguas una de ellas dijo entre dientes “bueno pero este por qué no sale por el otro lado”. Una perla del pensamiento VPI: somos tan arrechas que bloqueamos la salida y que los demás vean por donde pasan.

Al salir de allí y llegar al Centro Comercial me conseguí entonces, por supuesto, con la Pared de los VPI Secos (PVS). Que no es otra cosa que esa formación humana caótica, que se produce cuando llueve, en la entrada de estaciones de metro, de edificios, de tiendas o de centros comerciales bloqueando el paso a quien quiera salir o entrar por allí.

Estas paredes de gente seca consisten mayoritariamente en VPI a quienes francamente les importa poco estar atravesados. Su derecho a achantarse en cualquier lugar público, aunque bloqueen el paso, está por encima del derecho de cualquier otra persona a pasar por allí sin tener que pedir permiso o tropezarlos. Su formación comienza cuando algunas personas, no necesariamente VPI, se colocan a un lado a esperar que pase la lluvia o al menos baje su intensidad. Luego, al lado de estas se colocan otras cerrando cada vez más el espacio por donde puede caminar la gente. Muy rápidamente ese espacio se cierra cuando se plantan solos en grupos los VPI más antisociales quienes ni por asomo revisan si al pararse donde se paran dejan espacio suficiente para que la gente pase.

Pasar por el medio de la PVS requiere de astucia así como de un poco de osadía agresiva. Usted debe acercarse con su paraguas hábilmente colocado para que amenace a quien está directamente frente a usted aunque sin llegar a pegarle. Eso logra que más o menos se aparten los primeros de la pared. Luego debe tener cuidado de sacudir un poco su paraguas lejos del grupo de gente para evitar reclamos (cosa que los VPI que cruzan la pared con sus paraguas no hacen, por el contrario, disfrutan salpicando a la gente por atravesada. ¡Increíble!) Finalmente requerirá contonearse entre los atravesados quienes no se apartarán a menos que usted se les eche encima o los empuje levemente con la mano y finalmente podrá llegar al otro lado, si va bien, con ninguno o muy pocos insultos, si va mal, con algún empujón o insulto grueso.

Luego debe prepararse para cruzar esa pared de vuelta si sigue lloviendo a lo cual se agrega la notoria dificultad de que ahora la gente está de espaldas a usted.

Una variante de la PVS se produce delante de cualquier taquilla, entradas al cine, pasillos de Mall o salas de espera pero indudablemente la más difícil de atravesar, por la amenaza de la mojada, es la que se produce cuando llueve.

Imagen: “Multitud” (1982) – Antonio Saura

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