Mi hermano se va del país. Es el segundo de tres hermanos. Yo soy el menor.

He pensado montones de veces también irme del país, pero no por Chávez o por el presidente que estaba antes o por el que vendrá después. Pensar que el país está mal por el actual presidente y que si él se va esto se va a arreglar es una necedad mayúscula. El país es culpa de todos y su arreglo es responsabilidad de todos. Lo malo es que prácticamente nadie asume esa responsabilidad ni siquiera en sus pequeños espacios personales y la gran mayoría prefiere culpar al otro y de paso insultarlo y si es posible agredirlo.

He pensado irme por esas razones que he descrito una y mil veces en este blog. De hecho esta bitácora nació para narrar las razones por las cuales me iría eventualmente del país si pudiera. Con mayor razón ahora que tengo un hijo al cual quisiera ofrecerle aunque sea la posibilidad de vivir en un ambiente donde se respete y se haga respetar la ley, donde haya mayor seguridad personal y donde por fajarse a estudiar y a trabajar honradamente él pueda efectivamente tener posibilidades reales de ser recompensado con mejor nivel de vida, tranquilidad y estabilidad.

Amo a mi país, sé que no hay otro mejor en el mundo.  Este clima, estos paisajes, esta música, incluso la parte buena de nuestra gente es superior a la de cualquier otra gente del mundo. Nuestra calidez, nuestra solidaridad, nuestras sonrisas, nuestros chistes, nuestra idiosincrasia, nuestra inteligencia y nuestra mística, cuando se hacen presentes, son lo mejor del planeta. No me cabe duda.

Pero la incultura se impone cada vez más. La intolerancia. El irrespeto. Son cada vez más numerosos los VPI entre nosotros, y no por ninguna política o mensaje del gobierno actual. No. Se trata de un proceso constante de degradación socioeconómica y cultural que ni la izquierda ni la derecha han sabido revertir nunca en nuestro país. Por el contrario, las acciones de todos los lados políticos, empresariales y mediáticos más bien profundizan dicho proceso año tras año. La agresión, la necesidad enfermiza de demostrar a toda costa que se es un arrecho o una arrecha por encima de los demás, son pan amargo nuestro de cada día.

Hoy de nuevo tropecé con absurdos conductores comiéndose flechas y luces, motorizados agrediendo, autobuses contaminando el ambiente con sus cornetas, vecinos maleducados, desidia en la oficina, fumadores en las escaleras del edificio o caminando por la calle, policías y fiscales de tránsito haciéndose la vista gorda, basura y cagarrutas de perros en las aceras lanzadas por los mismos que se quejan del sucio, ruidosos por gusto y un larguísimo etcétera que todos los que vivimos aquí, en Venezuela, conocemos bien. Eso sin contar los infractores que además cometen otros delitos peores responsables de nuestros niveles de zozobra personal día a día.

Otros países del mundo sufren también de estos males, en mayor o menor medida e incluso muchos tienen males peores, inéditos para nosotros. Pero por desconocerlos y por el ahogo en el cual nos vemos sumergidos con tanta frecuencia, somos capaces de sufrir un poco de discriminación, de perder un poco de aire puro o un poco de trópico, sólo por conocer la tranquilidad al caminar de madrugada por una calle o sólo por sentir la convicción de que el sistema funciona y la ley se cumple y es igual para todos, al menos bastante igual.

Sólo por la esperanza de dejar nuestros niños en un mundo que ya es mejor DE UNA VEZ y no que “será mejor algún día” según lo que prometa el político de turno.

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6 comentarios sobre “Irse del país

  1. Saludos Amargado.

    Este es un tema de muchas variantes y opiniones. En la forma que lo enfocas, tu opinión tiene mucha razón.

    La decisión de abandonar un país, siempre es muy difícil, pero también es valida. Jamas he criticado a quienes por diferentes razones, han tenido que salir de Venezuela con la intención de no volver. Yo mismo de haber concretado algo en el exterior, lo hubiera hecho sin duda alguna.

    EL tiempo pasa muy rápido, la esperanza en que algún dia aquí las cosas mejoren pueden hacerte perder mucho tiempo valioso. El que en el país se pueda dar un giro significativo, no depende de pocos, depende de muchos, y en lo particular aquí la tendencia es a empeorar y no a mejorar.

    Hay muchos sitios, que consiguiendo estabilidad podemos sentirnos mejor en lo referente a los niveles de vida. En diciembre estuve de viaje por Europa, y te puedo asegurar que la sensación de caminar a altas horas de la noche sin miedo, es indescriptible. ¿Es mucho pedir poder caminar de noche en Caracas?

    Esto se resume a tener opciones o no tenerlas. ¿Podemos hacer un análisis positivo de cuales son nuestra opciones en 10 años, considerando la situación actual?

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