Las constantes y continuas fallas de los últimos meses en el servicio que presta el Metro de Caracas han producido un fuerte desgaste anímico en sus usuarios haciendo que surjan cada vez más reacciones de los VPI más violentos.

No son VPI todos los usuarios del Metro que se quejan o están cansados de las fallas sino aquellos que, como el día de hoy, son capaces de destruir, agredir o violentar aquello que para ellos represente un obstáculo para “sus cosas”, siendo dichas “cosas”, desplazarse rápidamente, comerse una flecha o una luz, cruzar en lugares indebidos, fumarle encima a la gente o en lugares prohibidos, botar basura, etcétera.

Según reportan el día de hoy algunos usuarios molestos (obviamente sólo los VPI) han causado destrozos en una de las estaciones del Metro “protestando” por el mal servicio. Pongo esta palabra entre comillas porque “vandalismo” no es sinónimo de “protesta”. Nunca lo ha sido. La destrucción de objetos o personas no refuerza ni valida posiciones, argumentos o petitorios. Los descalifica en forma automática y permiten concluir que cualquier VPI si es contrariado hasta cierto punto simplemente terminará por destruir lo que se le ponga por delante.

Preocupa entonces que una sociedad intente construirse con tan alto porcentaje de VPI entre sus miembros. VPI que buscarán imponer cualquier conducta aberrante como normal y que reaccionarán destruyendo si ven obstaculizadas sus intenciones, para ellos totalmente válidas y hasta aplaudibles.

Trate de reclamarle a un autobusero que no se coma la luz o que no le reviente los tímpanos con su corneta infernal y verá como es agredido así como los vidrios del vagón del Metro, terminando, como mínimo, con alguna magulladura en su cuerpo.

Dígale a un policía de Chacao (o cualquier policía o GN) que por favor no ruede a contraflujo como hace siempre porque eso está prohibido y verá cómo, si no lo golpea diciendo que es “un choro” como mínimo le mentará la madre y se lo llevará detenido al comando. Eso o ignorarlo completamente o burlarse con sorna por andar diciendo “pendejadas”.

Atrévase nada más a reclamarle a un motorizado cualquiera de sus múltiples abusos y entenderá quiénes son y por qué se comportan como lo hacen los que pretenden destruir el Metro para que funcione mejor.

Entenderá que la lógica del VPI puede llegar a creer que suicidarse es el mejor remedio para curarse una enfermedad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s