Sociedad VPI: la inconstancia

Algunos ejemplos propios:

1) Por lo menos una vez a la semana entro al edificio donde trabajo portando un gran bolso con un instrumento musical. Cuando tenía casi dos años haciendo lo mismo uno de los vigilantes me detuvo saliendo y me preguntó si yo tenía “autorización para sacar ese objeto”. No se habían dado cuenta del “objeto” en dos años o llegó un nuevo jefe a querer demostrar su pericia.

2) En el Centro de Arte La Estancia practiqué con otro instrumento musical durante año y medio. Siempre me coloqué en el mismo sitio: al lado del vivero. Donde el sonido no se proyectara tan abiertamente como para afectar a otras personas que estuvieran cerca. Al año y medio haciendo lo mismo se me acercaron dos muchachos guías del lugar y me dijeron que “estaba prohibido estar allí, al lado del vivero”. La prohibición llegó año y medio más tarde.  Seguramente un nuevo supervisor, entonces una nueva norma o sino simplemente año y medio de “desidia”

3) En el banco donde tramité mis dólares fueron inflexibles con el tiempo mínimo para darme el efectivo para viajes. Cuando tuve que ir a una agencia en el interior del país me dijeron que “tenía” que abrir una cuenta en el banco (sólo tengo allí tarjetas de crédito). Cuando demostré la imposibilidad de eso ya que me iba de viaje en cuestión de horas, gestionaron la aprobación. Fue entonces cuando me dijeron otra cosa más que nunca me habían dicho antes: que “tenía” que pagar los dólares EN EFECTIVO. No era viable para ellos cargarme a las tarjetas DEL PROPIO BANCO el pago de los dólares. Todos y cada uno obstáculos inventados de la nada para desgastar a quien pide dólares y procurar ahorrar trabajo y seguramente ganar algún dinero extra.

La inconstancia nos come como sociedad. Un día los requisitos para tramitar un documento son unos y a los dos meses cambian. Primero son dos fotocopias y luego son tres más una copia fondo negro. Luego puedes ir todos los días pero al año siguiente sólo puedes ir martes y viernes, después es por el último número de la cédula, después sólo cuando la luna está en Escorpio, etc.

La inconstancia no es sólo circunstancial: es estructural. Los programas educativos, los planes financieros, de seguridad, hasta los recreativos, privados o públicos, en su casi totalidad, no mantienen una línea conductora más o menos estable, sino que se desvían en improvisaciones a medida que pasa el tiempo. No se cumplen metas o fechas límites, se inventan cien mil excusas, se ajusta en el día a día y luego, si se elabora un plan más o menos coherente, este cae en manos de “piratas” o de flojos que tratan de enlodar su avance para “hacerle la zancadilla” a alguien o para no tener que “trabajar tanto”, pues hay que recordar que nuestros VPI tienen como punto de honor no ser considerados “pendejos” y no hay nadie más pendejo para el VPI que aquel que cumpla normas y leyes y sea constante en el cumplimiento de ellas, en el progreso y seguimiento de las planificaciones e incluso en sus creencias, su disciplina y su respeto.

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