El estúpido apuro del VPI

Regresando de Puerto Cabello para Caracas esta semana nos encontramos en la autopista con una restricción debido a que en los dos canales de ida se estaban haciendo trabajos de reparación de la vía. Eso hizo que nos desviaran hacia el canal de venida convirtiéndolo en doble vía por un trecho no mayor de 200 metros luego de los cuales se volvía a retomar la vía.

En esos “nudos” de la autopista es donde relucen destacados los VPI con las conductas más estúpidas y peligrosas (el conductor del taxi donde yo venía los llama “tarados”)

Lo primero fue una cola innecesaria formada algunos kilómetros antes de la restricción debido al abanico estúpido llevado a cabo sobre todo por grandes gandolas. Estas se abrían hacia el hombrillo y luego se metían casi en un ángulo de 90 grados en la restricción para tomar la doble vía amenazando con chocar cualquier carro que se metiera.

Eso obviamente no asustó a ningún VPI y, desde pequeños Palios y Fiat hasta grandes camionetas, se mantuvieron forcejeando con las gandolas casi a nivel de choque y agresión durante los pocos segundos que a cada uno le tocaba “perder” para incorporarse a la doble vía, es decir, estaban dispuestos a cambiar unos segundos de demora a cambio de algunas fracciones de segundos de agresividad y a lo mejor a causa de ello unas horas de choque, golpiza, espera, multa, calor, etcétera. Cosas que nunca calcula el VPI y su estúpido apuro inexplicable.

Lo peor vino después cuando los que estábamos haciendo nuestra cola en doble vía a 15 Km/h vimos por el espejo que justo en la restricción un carro decidió no hacerle caso y siguió de largo poniendo en riesgo estúpidamente a los trabajadores que confiados estaban trabajando sobre la vía. Luego de que el primer VPI (el desaforado) cometió tamaña imprudencia acto seguido lo imitaron los VPI repetidores (borregos arrechos) y de cada 4 carros 1 siguió de largo seguramente con una satisfacción morbosa por adelantar a los que íbamos más lento por la otra vía y ganar quizá 20 segundos en esa distancia de apenas 200 metros que duraba la restricción, sin tomar en cuenta el peligro de arrollar algún trabajador o el de producir un choque más adelante cuando los de la cola regresábamos a nuestra vía normal.

Allá se coleó un montón de VPI (busetas, varios camiones, una ambulancia sin emergencia, carros pequeños y grandes, viejos y nuevos), todos creyéndose los más arrechos de la autopistas, pensando que saltarse una cola y poner en peligro a los demás es chévere…pero convencidos de que la culpa de los males de este país la tienen otros.

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