Peatones VPI

img_2660columnas-criminalizacion

Ayer en un cruce por Los Palos Grandes alrededor de las 6 pm, el semáforo de la vía por donde yo venía cambió a rojo y los carros intentaron moverse, sin embargo, tuvieron que esperar a que terminara de cruzar (sin tener luz verde en el semáforo peatonal) una señora madura, un estudiante de liceo y finalmente un hombre joven casi trotando. Al pasar este último los carros se movieron pero sólo hubo oportunidad de que cruzaran dos (que podían ser hasta seis), gracias a los peatones atravesados, y la cola se alargó todavía más por la ruta por la cual veníamos.

El tema peatonal tiene dos caras en el universo de VPI que nos rodea, por un lado, un país en donde en cualquier cruce libre la preferencia la tiene (de facto) el carro sobre el peatón, es un país donde puede ocurrir cualquier barbaridad (pues en casi todo el resto del mundo la preferencia por lógica, por ley y por sentido común es exactamente la contraria) No vale para nada el hecho de que un carro lo puede matar a usted, en cualquier cruce libre el carro tenderá aquí a pasarle por encima e incluso su conductor a agredirlo verbalmente si por asomo lo obliga a medio pisar el freno.

La otra cara consiste en esos peatones, como los que describo en el primer párrafo, quienes también influyen negativamente en el tránsito vehicular gracias a su apuro estúpido, a su prurito enfermizo por cruzar a como dé lugar y por donde sea aunque lo puedan arrollar en el intento, en vez de esperar unos segundos a tener la luz verde o acercarse hasta los pasos de cebra o usar las pasarelas (todavía hay pasarelas seguras en esta ciudad pero el porcentaje de gente que las usa por lo general es muy bajo. Se prefiere “torear” carros para cruzar “rápidito” y no subir escaleras)

Un ejemplo público y notorio de la estupidez del VPI peatón son los “huecos” que han abierto en la barrera metálica sobre la división de la Av. Francisco de Miranda frente al Unicentro El Marqués para poder cruzar en todo el medio de la cuadra en vez de usar cualquiera de los dos extremos los cuales tienen semáforo y rayado peatonal.

Se puede hacer todo un documental sobre la patología conductual del VPI peatón en ese punto de la ciudad observando niños, viejos, jóvenes, mujeres embarazadas, señoras y señores gordos, etcétera, contorsionándose para pasar por el hueco mientras los carros, autobuses, motocicletas, les pasan rozando y a toda velocidad (por supuesto tocando corneta como dementes) porque, hay que recordar, para ellos el carro está siempre sobre el peatón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s