Sociedad de VPI

justicia

Aunque sea duro de reconocer, la verdad es que en Venezuela, nosotros, los de a pie, estamos a merced del Estado, sea cual sea el gobierno que llegue al poder.

Una vez intenté explicar a una gran amiga cómo el problema radicaba en nuestro sistema político y nuestra cultura más que en quien sea el gobernante de turno. Tal como decía un gran cómico venezolano: “los gobiernos pasan, pero el hambre queda” (Jorge Tuero).

¿Cuál es la razón?

Muy sencilla: nuestro sistema político, expresado en los estatutos que conforman el Estado venezolano, apela a la buena fe, a la honestidad, a la transparencia de quienes detenten el poder y asuman las riendas de la nación. Corrijo entonces, el problema no es el sistema en sí sino quienes hacen uso de él. Es como el arma de fuego: no es un instrumento peligroso hasta que una mano mal intencionada la usa.

Nuestra incultura no permite asumir una responsabilidad pública con seriedad o con transparencia sino que nos lleva siempre a querer ser el más “vivo” o arrecho del asunto. Un ejemplo sencillo es el de esos dispensadores de periódicos que hay en países como USA en donde usted pone una moneda en un lugar, abre la caja donde están los periódicos y se lleva uno, porque usted pagó por uno. La caja siempre está sin llave y nadie revisa si pone o no la moneda pero el sistema FUNCIONA por la buena fe, la cultura básicamente honesta de las personas de esos lugares. Lamentablemente todos los venezolanos sabemos (y nos reímos tristemente por eso) que si esa caja la pusieran en nuestro país los periódicos no durarían 5 minutos sin que alguien se los llevara todos sin pagar para luego venderlos en un kiosco “pirata” más abajo.

Prácticamente todo el que llega al gobierno en nuestro país automáticamente potencia sus rasgos VPI en los cuales la buena fe, la honestidad y el “pensamiento país” son actitudes escasas o inexistentes. Por el contrario, llegar al control de un Estado delante del cual todo ciudadano lleva las de perder, es el clímax de los VPI criollos y desde allí actúan a placer apenas enfrentados con los VPI que hacen oposición quienes, cuando les toca llegar al poder, se comportan de la misma manera.

Mientras tanto el ciudadano común, pero sobre todo el VPI, se queja acremente de sea quien sea que esté gobernando y reconoce ocasionalmente su indefensión ante el estado pero no por ello deja de: comerse la luz, la flecha, fumar en lugares indebidos o caminando, meterse por el hombrillo, no dar paso, robarse cosas de la oficina, hacer trampas, hablar mal del otro y del país, poner música a todo volumen, botar basura, cruzar la calle por donde sea, gritar, decir groserías, drogarse con alcohol o con cualquier otra droga a extremos peligrosos, etcétera y además agredir a quien se le ocurre reclamarle sus conductas antisociales.

Una sociedad VPI en donde gobernantes y gobernados se empecinan en vivir y convivir cada vez peor ¿adonde puede llegar?

Anuncios

2 comentarios el “Sociedad de VPI

  1. gabbby dice:

    No puedo estar mas de acuerdo, eso de la caja de los periodicos es de esas cosas que uno cuenta como ejemplito nada mas, igual de la lata tirada por la ventana del carro. En fin. Como dice un proverbio chino (jaja yo y mis citas en tu blog),.. “antes de tratar de cambiar el mundo revisa el solar de tu casa”

  2. elamargado dice:

    Jejejeje. Asi es. Gracias. Siempre bienvenida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s