centroplaza41

 

El tercer caso ocurrió una mañana, iba con mi esposa a desayunar en el Centro Plaza porque teníamos una diligencia que hacer por allí cerca y temprano. Entrando al centro comercial desde la Av. Francisco de Miranda por el pasillo de la derecha justo al lado de la Tienda Iskia hay una pastelería que vende además café y refrescos. El nombre no se entiende bien pero es algo así como “LinoDolce”

 

Allí me acerqué al mostrador de vidrio en donde hay varias bandejas de pastelitos de diversas formas pero sin identificación (como si tienen en otros lugares similares) así que hice lo que lógicamente haría cualquier mortal en esa circunstancia: pregunté

 

– “Señor ¿de qué tiene los pastelitos? – porque conociendo las escaseces reales o ficticias que ocurren en nuestro país…

 

– “Lea la carta señor…” – fue la respuesta, en tono cortante, del señor que estaba atendiendo señalando una especie de menú que está pegado en la caja.

 

Obviamente, como buen amargado, sin decir una palabra más bajé a otro local mejor en donde compré unos pastelitos bien identificados, el personal (la cajera y los que sirven) nos trataron de maravilla, tomamos jugo, café, agua, etcétera y gastamos un monto de dinero que ni en ese momento ni nunca más gastaremos en “LinoDolce” en donde en lugar de, o bien identificar los productos o bien invitar AMABLEMENTE al cliente a leer el menú antes de preguntar prefirieron “ladrarle” una mala respuesta a quien iba dispuesto a consumir sus productos y pagar.

 

Porque así funciona la cosa, al final resulta que uno es el cliente y uno es quien elige aunque no pelee de entrada. Si ese local continúa con su estilo de agredir y espantar clientela tarde o temprano se verá económicamente reducido pues los clientes ESCOJERÁN un mejor sitio, incluso hasta pagando un poquito más. A lo mejor el sitio se mantiene ganando un 30% o 40% menos de lo que les ingresaría con un buen trato y allí está el gran detalle: si pueden sobrevivir pese al mal servicio y al mal trato gracias a la alta demanda entonces esos VPI que mal atienden y mal sirven no van a cambiar nunca su actitud y se pensarán además que sus razones están por encima de las de los demás…aunque sean los clientes que le dan de comer y hacer a su comercio.

 

Claro que existen clientes VPI terribles y muchos pero un buen comerciante debe tener un buen filtro para atender con amabilidad al buen cliente y lidiar con inteligencia o firmeza con el cliente malo o con el VPI. Para eso son comerciantes. Al menos eso dice la teoría.

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2 comentarios sobre “Comercios contra clientes: tres ejemplos del Centro Plaza y un alerta – 3 de 3

  1. La mala atencion es comun en muchos sitios, no solo en Venezuela o el Centro Plaza. Llevo en Puerto Rico cinco años y me han pasado algunas situaciones con PRPI (lo mismo que VPI pero Puerto Riqueño, que abundan lamentablemente). Yo soy de los que no discuto, simplemente voy a otro sitio y listo, que despues le echen la culpa a Chavez o a Bush de la “crisis” porque sus negocios van a la quiebra.

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