La historia de las ideas contenidas en este espacio de amarguras comenzó hace unos 11 años en la ruta diaria que me tocaba recorrer hacia la oficina donde trabajaba en la Torre Financiera en Colinas de Bello Monte.

No tenía carro entonces así que la ruta la hacía diariamente en Metro y luego Metrobus hasta que un día la respuesta pesada de uno de los que estaba haciendo la cola para entrar al Metrobus hizo que me decidiera a no utilizar más ese medio y comenzar a bajar todos los días a pie.

Allí fui conociendo a los peatones que apurados te pisan los talones o te tropiezan o los que vienen de frente y no se apartan o los que se atraviesan en todo el medio a echar cuentos con otros y les importa tres pitos el resto de los caminantes.

También asistí al espectáculo de pararme en la esquina a esperar la luz verde mientras me rodeaban peatones por todos lados pasándome y tropezándome para esperar, brincando como boxeadores en toda la calle y no en la acera, el cambio del semáforo mientras los carros le pasaban rozando. Muchos no esperaban y se lanzaban a torear carros para que a los 2 segundos exactos cambiara la luz.

Con luz o sin ella los carros quedaban siempre atravesados de cualquier forma sobre el paso de cebra y había que rodearlos mientras te miraban burlones o desafiantes. Esos eran los que no habían podido comerse la luz casi atropellando a cuanto muchacho, viejo, vieja o señora tratara de cruzar justo cuando cambiaba la luz.

Casi siempre a los peatones que sufrían ese apuro estúpido y me pasaban por donde fuera, y brincaban y se azogaban para cruzar, me los conseguía en la siguiente calle parados esperando el otro semáforo mientras yo los alcanzaba sin necesidad del apuro.

En el último cruce, el más ancho, ese que da ya para la Torre Financiera luego de “las nalgas de Rómulo”, observé las peores cosas, carros que con una luz roja ya de varios segundos se lanzaban como cohetes sin importar si te hacían brincar hacia atrás para que no te aplastaran. Carros, motos, Metrobuses, Autobuses, camionetas, patrullas sin luces, ambulancias sin sirena y hasta bicicletas… TODOS HACÍAN LO MISMO.

Y  los peatones aún con semáforo peatonal y rayado, se lanzaban a cruzar desde cualquier parte a lo loco peligrando todo el tiempo o sino le caían a golpes al botón del semáforo peatonal haciendo que lo cambiaran de modelo al menos unas 6 veces antes de colocar esa versión que hay ahora que es la que puede resistir semejante embate del apuro estúpido generalizado.

 

El otro día descubrí que en 11 años nada ha cambiado. En ese cruce para la Torre comencé a pasar ya con mi luz verde mientras los carros y camionetas clavaban los frenos como si nunca hubieran visto una luz roja y nos frenaban a los peatones a pocos centímetros. Un motorizado que venía frenando de repente sintió brotar toda su patología de VPI resentido y violento, y rebelándose al abuso de tener que frenar por una luz y unos pendejos caminantes aceleró la moto y me pasó por delante casi rozándome por milímetros. El comportamiento estúpido continúa allí cotidiano como si nada.

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