Centros comerciales anti-gente:

La razón de ser de un centro comercial debería ser la gente, es decir, hacer que la mayor cantidad de gente circule por él y se quede en él, sin embargo, en nuestra sociedad enferma de contravalores y plagada de VPI’s que actúan, forman y deciden, nos encontramos el mundo al revés de centros comerciales o locales los cuales más bien se dedican a espantar a la gente.

Un ejemplo: Unicentro El Marqués. Este centro comercial venía muriendo de mengua ante la proliferación de los mall hace varios años, hasta que se repotenció gracias a la instalación de una multisala de cines totalmente nueva en forma de torre y de la construcción de otra torre solamente para estacionamiento. Sin embargo a esos cambios que revivieron al Unicentro trayendo más gente que nunca se sumó una práctica insólita: el cierre de los accesos peatonales. Antiguamente se entraba al Unicentro de varias maneras formando parte de un paseo a pie integrado entre las calles circundantes y los locales comerciales. Ahora para superar los muros o las rejas que lo rodean se tienen tres entradas cada una más compleja y apretada que la otra y luego de las 9 o 10 pm usted debe entrar o salir del centro comercial por donde mismo entran o salen los carros pasando por debajo de las barreras ya que las pequeñas puertas de acceso se cierran.

Al principio parecía que le daban preeminencia a los carros sobre los peatones pero el constante cambio de flechas y accesos en los estacionamientos internos y los cierres arbitrarios de salidas obligando a todo el mundo a salir prácticamente por una sola puerta, demuestran que la cosa más que anti peatones es anti gente en general.

Otro ejemplo: en el Excelsior Gama de Macaracuay. Este domingo hicimos unas compras medianas allí. En la caja la muchacha al pasar una bolsita de papas colombianas vio que no tenía código de barras, y dijo “Ay!, este no tiene código”. Y dejó de lado la bolsita para pasar todo el resto de los productos. Al final dijo el monto total facturado…sin incluir la bolsa de papas. Le pregunté: “¿Y las papas?” y respondió “es que no tienen código”. Le dije: “bueno, búsquelo con calma que no estamos apurados”. Respondió: “es que no hay nadie por aquí…”. Silencio y cruce de brazos ignorando la insinuación de ponernos a los clientes a hacer el trabajo que les toca a ellos, mientras dos personas más esperaban en la cola. La muchacha entonces hizo lo lógico, llamó a otro muchacho del mercado para que buscara una bolsita con código.

Mientras tanto empaquetamos los productos nosotros mismos y tuvimos que buscar nuestro propio carrito para cargar las bolsas y llevarlas al carro en un mercado que antes solía tener al grupo de chamos que uno ve normalmente en esos sitios que se encargaban de eso. La cosa pareciera ser ponértela difícil a ver si no regresas más. ¿Absurdo verdad?

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2 comentarios el “Centros comerciales anti-gente:

  1. Cuando los valores se alteran – las rejas del unicentro son para proteger los carros, no para comodidad de la gente, es decir los carros son prioridad – la anarquía gobierna, porque se toman decisiones arbitrarias en base a esa nueva escala.
    El automercado? recuerda amigo, mientras menos me esfuerzo mejor (amén de que me importa el cliente un comino). Saludos!

  2. Ejemplos como ésos he visto muchos, y no logro entender cómo es que la gente no termina de entender que ellos comen gracias a cliente!

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