Volviendo al punto

Volvamos al punto: lo que se plantea en esta página, en su explicación original y en las subsiguientes reseñas de comportamientos estúpidos y premisas de los VPI, es que el origen de los grandes problemas que nos azotan de violación de leyes, irrespeto, violencia, disminución del nivel de vida de todos en general, está en esas pequeñas infracciones que día a día se cometen en esta ciudad y en este país principalmente por los VPI (Venezolanos Propensos a cometer Infracciones) y que son asumidas como “naturales” o como “culpa de otros” por ellos mismos mientras las siguen cometiendo y, lo que es peor, las siguen propagando a otros con el ejemplo, especialmente a los niños y jóvenes.

 

Para esta sociedad seriamente enferma el ser honesto es ser un pendejo, un tonto y de allí se desprenden las “lecciones” diarias de cómo “trampear” cuentas, robar material de oficina, colearse en el banco, mojar la mano (corrupción), utilizar “palancas” (más corrupción), etcétera, como única manera de no ser catalogado de “pendejo” y lograr cosas en el mundo…a costa de los demás y a costa de un valor tan vital como la honestidad.

 

Para estos VPI que no aceptan su condición patológica, es lo más normal del mundo botar basura donde sea para luego quejarse de lo sucio que está todo, agredir a todo el mundo porque todos los demás son unos “idiotas” o son los “pendejos honestos” que nombro arriba, arriesgar su vida o la de los demás con carros o motocicletas, molestar a los demás sin importar nada con el humo de los cigarros, el alto volumen de la música o la mala conducta generalizada.

 

Allí radican esas causas de nuestros problemas mayores pues esas conductas estúpidas se transmiten a las nuevas generaciones como “hechos normales” y formas de “ser pilas (ser listos)” en esta vida “tan difícil” y resulta que esos VPI a lo largo de sus vidas llegan a ocupar cargos de importancia: gerenciales, institucionales, comunicacionales, educativos, etcétera y desde allí su experiencia como VPI los lleva a tomar decisiones y a actuar bajo esa misma cultura con las cuales fueron criados, educados y aceptados en esa misma sociedad enferma.

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2 comentarios el “Volviendo al punto

  1. Lex dice:

    Considero tremendamente difícil erradicar estas conductas, debido a que después de tantos años ya forman parte del acerbo cultural venezolano. Tan es así que cuando uno, por decir un ejemplo, se detiene ante una luz roja y va acompañado de sus amigos, todos al unísono suelen insistir en que te comas la luz alegando que “no viene carro”. Y son tus amigos, y los quieres, pero no puedes dejar de pensar: “Por eso estamos como estamos”.

    Ejemplos como este y como los que señalas en otros de tus posts abundan. Los que los cometen, se vacilan su caos y desorden. Los que los padecemos, nos quejamos en silencio o a viva voz , y algunos hasta intentamos emigrar en busca de conciudadanos que sepan lo que es vivir en sociedad y en armonía con el de al lado.

  2. Davidache dice:

    Lex:

    Comparto totalmente tu comentario. La presión de esa sociedad muchas, demasiadas veces, se personaliza en amigos, familiares, gente cercana a quienes muchas veces le cuesta entender la exigencia de uno de por favor tratar de respetar las pequeñas leyes y normas de la convivencia urbana. El desgaste puede llegar a ser tanto como para pensar en optar el irse a otra parte.

    Saludos y seguimos intercambiando. Gracias.

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