Sistema VPI

Vivimos rodeados de VPI, de eso creo que ya no nos queda la menor duda, y cada día son más por el simple hecho de que cada día hay más habitantes en esta ciudad y en este país, pero este sistema que engendra tanto venezolano propenso a cometer infracciones (VPI) y tanto venezolano que efectivamente COMETE infracciones cotidianamente, se compone de otros dos factores fundamentales a la hora de analizar las posibles soluciones de nuestra incultura urbana.

Los elementos que componen este sistema son: las leyes, los responsables de hacerla cumplir y los ciudadanos comunes los cuales se dividen en infractores y no infractores. Todos los infractores son VPI pero los No Infractores se dividen en No Infractores a Conciencia y en VPI, es decir, en aquellos que no han cometido infracciones pero son propensos a cometerla en cualquier momento.

Las Leyes:

Prácticamente toda actividad humana está regida por leyes, normada, regularizada, reglamentada. Las leyes están allí. Si usted se pregunta hasta que hora puede tener el vecino música a toda mecha un viernes por la noche, encontrará en las ordenanzas que la música no puede estar a toda mecha sino que tiene un límite en decibeles y también hallará que entre semana el horario de música fuerte es distinto al de los fines de semana. Si. En serio. Busquen la ordenanza municipal para que lo vean.

Otro ejemplo: en la Ley de Transporte Terrestre actual hay un parágrafo único en su Art. 170 el cual indica claramente que hasta tanto no se establezca un canal exclusivo para motocicletas en autopistas o vías de circulación rápida estas “deberán circular por el canal de hombrillo”. Aquí hay dos absurdos: primero las motocicletas NO DEBEN CIRCULAR por autopistas o vías de circulación rápida: ES MORTAL. Segundo, el hombrillo debe ser DE USO EXCLUSIVO PARA EMERGENCIAS no para que por allí pasen unos motociclistas quienes en primer lugar no deberían estar en esa vía y en segundo lugar tendrán que meterse a los canales de carros cada vez que se encuentre obstaculizado el hombrillo por carros o motos accidentadas con el constante riesgo, en consecuencia, de causar accidentes.

Y así, todos esos aspectos de nuestra vida cotidiana pública e incluso privada tienen una normativa legal que debe ser cumplida. Leyes no faltan.

 

Los responsables de hacer cumplir la Ley:

¿Quién es la persona o ente encargado de medir el nivel del ruido del vecino del ejemplo anterior y de recordarle el horario que debe cumplir? Si, ya sabemos, la policía municipal, etc. Pero en verdad, la pregunta es ¿Quién le pone el cascabel al gato? Nadie lo hace o lo hace muy poco, con desgano, con miedo (hay muchos ejemplos también del otro extremo: las autoridades que actúan abusando y agrediendo sin razón)

Las autoridades responsables por hacer cumplir las leyes provienen de la misma sociedad enferma de incumplimiento. Les fastidia enfrentarse a vecinos y vecinas que siempre quieren demostrar ser los más arrechos, no se sienten bien remunerados en muchos casos (sino todos) para confrontar a diario infractores de cualquier tipo, hay otros casos en los cuales esas mismas autoridades deciden arbitrariamente si se está cometiendo infracción o no, etcétera, para dejar de actuar o actuar en exceso.

¿Quién debe velar porque las motocicletas circulen SÓLO por el hombrillo y además no excedan los 60 Km/h y además usen casco y además no lleven a más de dos personas? ¿Los fiscales de tránsito? ¿La policía?… Si. Son ellos, pero no lo hacen. Peor aún que ante cualquier vecino o vecina, es  tener que enfrentarse a motorizados belicosos, sean cuales sean las razones, justificadas o no, de su belicosidad.  En cualquier semáforo de la ciudad se puede apreciar a diario cómo los fiscales de tránsito de cualquier municipio miran para otro lado cuando los motociclistas no le hacen caso a flechas, semáforos, aceras, cruces, rayados peatonales, etcétera. Es raro ver alguna autoridad actuando con regularidad ante los abusos de los motociclistas. Es frecuente, por otro lado, ver autoridades cometiendo esas mismas infracciones o peores.

Claro que se trata de todo un sistema: funcionarios que deben cumplir su tarea (pero deben estar bien recompensados por ello y educados para ello), un sistema de control y registro que garantice el seguimiento de las infracciones (base de datos, automatización) y un sistema judicial que asegure la imparcialidad y justicia de los procedimientos (¿alguien lo conoce?)

Todas las partes de dicho sistema fallan, la sociedad, por lo tanto, también falla constantemente y el resultado final es la producción de un ciudadano inculto y negado a culturizarse en lo que debe ser la convivencia, el cumplimiento de la Ley, la conservación de espacios y el respeto por los demás: el VPI.

El VPI contestón (la réplica por replicar)

infraccion

Está bien, vamos a estar claros que buena parte de nuestros problemas de tránsito consiste en que las propias autoridades (fiscales) quienes deberían hacer cumplir las leyes con la mayor justicia y en forma implacable, no lo hacen, sino que por el contrario son tan arbitrarios, incumplidos y descuidados como los propios conductores infractores, en su gran mayoría VPI de la peor especie.

Pero si usted observa la conducta de cualquier conductor con tendencias VPI, sea una viejita de 60 años en un Volkswagen, un señor ejecutivo en una camioneta de lujo, una estudiante en un Palio o un muchacho humilde en un Fairlane de los 80, cuando es detenido por un fiscal de tránsito por haber incumplido alguna ley, notará una reacción común en todos: TODOS replican, protestan, reclaman, se tragan al fiscal, dicen conocer gente en el gobierno, manotean, etcétera. Ninguno o demasiado pocos reconocen su falta y aceptan la multa o la amonestación verbal que les toca sin rechistar.

Entretanto el fiscal pierde entre 15 y 30 minutos aguantando el discurso encolerizado del VPI quien le entrega de mala gana los papeles mientras insulta velada o frontalmente al funcionario (caso aparte son los motorizados: en general cuando alguno de ellos es detenido por algún fiscal osado, su agresividad se potencia y se sabe de casos en los cuales han agredido físicamente al fiscal o lo han amenazado hasta con armas de fuego)

Durante esos minutos de réplica por replicar, el resto de los VPI  aprovecha para cometer (seguir cometiendo más bien) todos los desmanes habidos y por haber en el punto donde está el fiscal y abusan del hecho de que él está distraído.

Nuevamente aclaremos, quizá de cada 10 detenciones hechas por el fiscal de tránsito, 3 son injustas; te paran por no poner una luz de cruce mientras frente a él 14 motorizados se comen la luz, un autobús se para sobre el rayado peatonal y una camioneta da un giro en U prohibido, pero también es cierto que los pillados in fraganti cometiendo barbaridades tampoco se quedan callados y les cuesta patológicamente aceptar su responsabilidad sobre su conducta estúpida, antisocial y muchas veces peligrosa.

En una sociedad que funcionara, reclamarle a un fiscal de tránsito cuando te detiene debería ser como protestar un strike en el béisbol: si lo protestas estás botado del juego.

Pero… ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.