El VPI y la empatía (agua y aceite):

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El VPI al no reconocer la existencia de los demás (Premisa Nº 2) a menos que los necesite para reafirmar que es “el más arrecho”, suele carecer por supuesto de capacidad empática. No puede ponerse en el lugar de los demás y por ende se convierte en un ser con conductas sociopáticas.

Por ejemplo este ser arroja basura y ensucia sin importarle los demás quienes sufrirán de esa contaminación o quienes tendrán que limpiar más de lo necesario por culpa de este cochino VPI inconsciente (incapaz de ponerse en su lugar)

 También fuma en lugares indebidos y ahuma sin remordimientos a niños, ancianos o adultos no fumadores “olvidándose” del más que demostrado daño que esto produce en él y en los demás. Los peores son los que van caminando por las aceras y dejan la estela de humo para que la respire quien sea indiscriminadamente.

Este ser también es un burlista que aprovecha cualquier desliz de los demás para burlarse, denigrar o descalificar sin reconocer que él también comete errores y deslices como buen ser humano que es. En mi oficina está el ejemplo de una sociópata VPI quien se molesta notoriamente cuando “los que tienen llave” tocan la puerta para que les abra en lugar de abrir por su cuenta, la pregunta es ¿nunca se te han olvidado las llaves en alguna parte? Es una interrogación muy difícil de asumir para un VPI y de la misma manera ocurre con cualquier otra situación de vida.

Y así muchos ejemplos más (muchísimos), se podría decir que toda la conducta del VPI está signada justamente por la falta de empatía para la cual es como el agua y el aceite.

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