
Esta anécdota en Caracas en verdad es espeluznante y me sucedió este jueves 6 de noviembre de 2008.
Me acerqué a la estación del Metro de Altamira para ir hasta la estación de La California (mi destino era el Unicentro El Marqués) y una vez allí observé el mismo triste espectáculo que ahora este sistema de transporte repite con una frecuencia casi interdiaria: el andén estaba repleto de personas porque había “retraso” en los trenes. El presidente del Metro declaró que esos fallos son “normales” en cualquier sistema y creo que habría que corregirlo, esos fallos son normales en cualquier sistema que este Deteriorado y Descuidado. ¿Quién explica esos atrasos que ocurren al menos 3 o 4 veces por semana en las horas pico?
Gracias al nuevo atraso subterráneo subí a la superficie a ver si tomaba un taxi. Al fin y al cabo el trayecto es corto. Mientras caminaba por la acera un autobús corto, modelo Mercedes Benz, de la línea de Transporte Presidente Medina, C.A., Placas 08AA2FA, se detuvo en una parada muy cercana y el Cobrador (esa persona que suelen usar los conductores de autobuses para reclutar pasajeros y cobrar) gritó: “El Llanito, Petare, Los Dos Caminos, Los Ruices, Unicentro El Marqués”. Me servía, así que viendo que no había mucha cola me monté y allí comenzó el calvario.
Además del Cobrador estaba el Conductor quien por supuesto manejó lanzándole el autobús a cuanto carro se le cruzó en el camino y una señora a quien llamaré la “Mamá de los niños” quien tenía tres niños (dos niños y una niña) de edad preescolar sentados justo al lado del conductor, en donde está esa tapa grande en donde normalmente colocan el dinero, de espaldas al vidrio, sin protección, sin cinturón de seguridad.
Lo primero fue que en un semáforo otro autobús casi chocó el nuestro (lleno de pasajeros) así que entonces entre los tres: Conductor, Cobrador y Chofer, decidieron perseguirlo para reclamarle. La Mamá de los niños dijo “si ese gue….n me tumba a los niños me los va a pagar completos”. Y pensé: “¿Y quien le cobrará a esta señora su imprudencia y su mal ejemplo diciendo tamañas groserías delante de sus niños?”
Persiguieron al otro autobús y se le cruzaron por delante buscando algún roce. Por alguna razón el otro conductor no era quien pensaban así que se quedaron tranquilos. Esto sucedió frente a la estación del Metro de Miranda (antes Parque del Este) sobre la Avenida Francisco de Miranda.
A los pocos metros la cola de carros estaba bastante densa y ellos decidieron “agarrar por la Rómulo Gallegos” (la avenida paralela) para lo cual el Cobrador se bajó, detuvo a los carros que venían y el Conductor maniobró para montarse en la isla ilegalmente casi haciendo chocar a los carros que venían en dirección contraria y trancando más aún la vía. Dentro del autobús varias personas reclamaron y una de ellas, una señora, dijo: “le debería caer una multa por abusador”
Otra señora se bajó indignada y el Conductor y el Cobrador hablando a gritos (como hablaron casi todo el camino) la trataron de convencer de que no se bajara, de que más adelante volverían a retomar la misma avenida. La señora se bajó igualmente y estos por supuesto entonces se dedicaron a insultarla con groserías de todo tipo (los niños entretanto escuchando y viendo todo). En eso el Conductor gritó: “¡Vamos a ver quien fue la que dijo que me pusieran una multa, porque aquí mismo se me baja!”….esperó unos segundos y dijo “¡Ajá!, yo sabía” y siguió sintiéndose el ser más arrecho del mundo por haber amedrentado a unas señoras luego de haber cometido una infracción particularmente estúpida y peligrosa. Los otros dos le rieron la gracia.
El Conductor siguió manejando peligrosamente. Insultando a quien se le atravesara o tardara mucho en moverse. Accionando constantemente esa corneta (que debería estar prohibida por la ley) que ahora tienen casi todos los autobuses y camioneticas que taladran el oído de todo el mundo. Sus decibeles están fuera de los rangos permitidos.
Los niños jugaban entre la puerta del autobús y la tapa. El Conductor montó en una de esas a la niña en sus piernas (ilegal y peligrosísimo) y luego celebró el haber cometido la barbaridad de saltar la isla con el autobús viendo como los carros que no habían cometido la misma infracción iban quedando más atrás en la otra avenida.
La última “gracia” ocurrió cuando se montaron varios estudiantes de nivel de bachillerato en el autobús. Desde que se montaron tanto el Conductor como el Cobrador los miraron con agresividad. Uno de los estudiantes (que también se las traen cuando se comportan en forma antisocial) se montó con un cigarro en la mano y entonces el Cobrador le gritó que lo apagara. El estudiante se negó y sus compañeros dijeron “bueno, entonces vamos a bajarnos”. El autobús había avanzado apenas unos 50 metros pero igual el Conductor y el Cobrador detuvieron el autobús y se pusieron en forma amenazante en la puerta para exigirles pago a los estudiantes. Una de las muchachas estudiantes le reclamó al Cobrador porque luego de haber pagado no la quería dejar bajar y le dijo “Si eres estúpido…” a lo cual la Mamá de los niños se paró y le gritó por la ventanilla “Estúpida será el C…de tu M…” y los niños escuchando y viendo todo, incluso las groserías de grueso calibre y la agresividad de su propia madre. Ejemplo excelente para esa nueva generación.
Los estudiantes se bajaron y como había cola entonces seguían caminando casi paralelo al autobús, el Conductor le dijo al Cobrador “Mosca ahí si esos chamos agarran una botella o lanzan algo”, acto seguido le pasó un tubo de acero al Cobrador diciendo “cualquier cosa les das pero bien duro” y el Cobrador “tranquilo que les doy con todo. Yo si le tengo arrechera a los estudiantes…”. Pensé “me imagino que este amigo, por su conducta, nunca debe haber sido estudiante de nada…”
Me bajé aturdido y preparé mi cámara para fotografiar el autobús y su placa a modo de evidencia gráfica cuando se pararan en un semáforo, evitando que me viera alguno de los tres, no fuera ser cosa de que me vinieran a pegar tubazos, pero el autobús no se detuvo con la luz roja y el taxi que venía detrás tampoco quería frenar así que, entre reclamarle que frenara y evitar las motos que pasaban a toda velocidad, perdí la oportunidad de la foto.
¿Será que con los datos alguien podrá aunque sea aplicarle una sanción a este trío de irresponsables antisociales, VPI hasta la médula?
En los próximos Post vamos a analizar cada uno de estos VPI y sus conductas.